dimarts, 24 de març del 2020

Les filles de Lot en l'Antic Testament

ANTIGUO TESTAMENTO
PENTATEUCO
GÉNESIS 19
Destrucción de Sodoma y Gomorra

1. Los dos ángeles llegaron a Sodoma por la tarde. Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Al verlos, Lot se levantó a su encuentro y postrándose rostro en tierra, 2. dijo: "Ea, señores, por favor, desviaos hacia la casa de este servidor vuestro. Hacéis noche, os laváis los pies, y de madrugada seguiréis vuestro camino." Ellos dijeron: "No; haremos noche en la plaza." 3. Pero tanto porfió con ellos, que al fin se hospedaron en su casa. El les preparó una comida cociendo unos panes cenceños y comieron.

4. No bien se habían acostado, cuando los hombres de la ciudad, los sodomitas, rodearon la casa desde el mozo hasta el viejo, todo el pueblo sin excepción. 5.Llamaron a voces a Lot y le dijeron: "¿Dónde están los hombres que han venido donde ti esta noche? Sácalos, para que abusemos de ellos." 6.Lot salió donde ellos a la entrada, cerró la puerta detrás de sí, 7. y dijo: "Por favor, hermanos, no hagáis esta maldad. 8. Mirad, aquí tengo dos hijas que aún no han conocido varón. Os las sacaré y haced con ellas como bien os parezca; pero a estos hombres no les hagáis nada, que para eso han venido al amparo de mi techo.



dilluns, 23 de març del 2020

Retalls en la sanitat

Alguns es pregunten quina és la causa de l'escasa mortandat del coronavirus en Alemania.
Pot ser, ves a saber, té a veure el número de llits hospitalaris per habitant:

Per cada 100.000 habitants:

  • Alemania 800,23 
  • Espanya 297,23


Pot ser, ves a saber, qui sap, seria el moment de recordar els retalls a la sanitat pública d'algun conseller que ara podria haver estat recolocat dins la sanitat privada.

Font:
https://www.elconfidencial.com/tecnologia/2020-03-03/uci-coronavirus-hospitales-torrejon-camas-contagios_2478591/

dimecres, 18 de març del 2020

El vel en el cristianisme

NUEVO TESTAMENTO
EPISTOLAS DE SAN PABLO
PRIMERA EPÍSTOLA A LOS CORINTIOS
3. EL BUEN ORDEN EN LAS ASAMBLEAS
El ornato de las mujeres

2. Os alabo porque en todas las cosas os acordáis de mí y conserváis las tradiciones tal como os las he transmitido. 3. Sin embargo, quiero que sepáis que la cabeza de todo hombre es Cristo; y la cabeza de la mujer es el hombre; y la cabeza de Cristo es Dios. 4. Todo hombre que ora o profetiza con la cabeza cubierta, afrenta a su cabeza. 5. Y toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta, afrenta a su cabeza; es como si estuviera rapada. 6. Por tanto, si una mujer no se cubre la cabeza, que se corte el pelo. Y si es afrentoso para una mujer cortarse el pelo o raparse, ¡que se cubra!

7. El hombre no debe cubrirse la cabeza, pues es imagen y reflejo de Dios; pero la mujer es reflejo del hombre. 8. En efecto, no procede el hombre de la mujer, sino la mujer del hombre. 9. Ni fue creado el hombre por razón de la mujer, sino la mujer por razón del hombre. 10. He ahí por qué debe llevar la mujer sobre la cabeza una señal de sujeción por razón de los ángeles.

(...) 13. Juzgad por vosotros mismos. ¿Está bien que la mujer ore a Dios con la cabeza descubierta? 14. ¿No os enseña la misma naturaleza que es una afrenta para el hombre la cabellera, 15. mientras es una gloria para la mujer la cabellera? En efecto, la cabellera le ha sido dada a modo de velo.

16. De todos modos, si alguien quiere discutir, no es ésa nuestra costumbre ni la de las iglesias de Dios.

diumenge, 23 de febrer del 2020

Charity clearly doesn’t begin at home for Jeff Bezos by Kenan Malik






If anyone is paying for the Amazon boss’s philanthropy it’s his low-paid workers

Last year, Amazon gave $5m to homeless charities in Seattle. The city has the third largest homeless population in the US. So, who could argue with Amazon owner Jeff Bezos’s philanthropy? Well, the homeless of Seattle probably could.

In 2018, the city council voted unanimously to introduce a $275-per-employee tax on large employers as a means of funding homelessness programmes. Amazon launched a ferocious public campaign against the tax. It also “paused” work on new offices and suggested it might move staff elsewhere. Four weeks after the tax started, it was scrapped. The tax would have raised £48m annually. So the price of a £5m donation was $43m lost for the homeless. And that’s just for the first year.

It’s a story worth keeping in mind when thinking about Bezos’s latest philanthropic wheeze: $10bn “to explore new ways of fighting the devastating impact of climate change”. That’s a month after Amazon threatened to sack employees who spoke out about the company’s climate crisis policies.

How come Bezos has $10bn lying around to throw at climate change? Because, as journalist James Bloodworth observes in his book Hired, Amazon workers are thought to be among the worst treated of all low-paid staff. An investigation last year by Reveal and Atlantic magazines showed that the injury rate at Amazon’s US centres was more than twice as high as the industry average. It’s little different in Britain.

So, if anyone is paying for Bezos’s philanthropy it’s Amazon’s workers, on whose backs he has become the richest man in the world. Rather than flaunting his philanthropy, Bezos might try providing decent wages and better conditions. Charity, they say, begins at home. Or in your warehouse.
“Courtesy of Guardian News & Media Ltd”.

dissabte, 4 de gener del 2020

Coses de Papes

 Linus 64/67 - 76/79

Instituyó el uso obligatorio del velo para las mujeres que entraran a los templos.


Soterius 166 - 174/175

Instituyó que solamente un matrimonio era válido si era hecho por un sacerdote. 

Prohibió a las religiosas tocar los ornamentos eucarísticos.


Lucius 253 - 254

Prohibió la cohabitación entre hombres y mujeres que no fuesen consanguíneos

Denegó a los eclesiásticos la posibilidad de convivir con diaconisas que les daban hospitalidad por sentimientos caritativos.


Siricius 384 - 399

Decisiones sobre la continencia

Escrito al obispo Himerio de Tarragona (386), donde ordenaba el celibato para los sacerdotes.


Sergio III 904-911

Instaura una pornocracia.


Juan XII 955 - 964

Fin de la pornocracia.


Clemente XIII 1758 - 1769

Ordenó colocar hojas de higuera sobre los genitales de las estatuas del Vaticano.


Pio IX 1846 - 1878

Definió los dogmas de la Inmaculada Concepción y la infalibilidad papal.

dilluns, 4 de novembre del 2019

Adam Harvey. La Contra de La Vanguardia

https://www.lavanguardia.com/lacontra/20191101/471308711594/sus-selfies-de-hoy-son-el-control-policial-de-manana.html

Adam Harvey.

LA CONTRA (Lluís Amiguet) 01/11/2019
La Vanguardia

(...)

Podría identificarme, en cualquier caso, quien no quiero cuando no quiero.

Existe la posibilidad, además, de que tomen la foto de usted y la amplíen hasta poder identificarle por el iris, que es más fiable incluso que el reconocimiento facial.

No nos asuste más todavía.

Pues esa es la tendencia biométrica: lo que llamamos biométrica multimodelo.

¿Cómo funciona?

Para reforzar la fiabilidad de la identificación por inteligencia artificial, el reconocimiento facial se puede completar a distancia con otras medidas biométricas e incluso con sensores que midan frecuencia cardíaca y respiratoria.

Tampoco suena tranquilizador.

Google ha estado ofreciendo tarjetas de regalo de 5 dólares a quien se dejara tomar medidas biométricas en calle.

¿Y la gente accede?

Demuestra lo desesperados que están por intentar apropiarse de miles de imágenes para hacer más efectivo su reconocimiento facial computerizado y su inteligencia artificial, que les daría un poder enorme. Pero su pregunta es muy europea.

¿Por qué?

Porque los americanos confían más en las empresas, incluidas las grandes corporaciones, que en el Estado y, en cambio, los europeos confían más en sus estados que en las empresas privadas. Por eso no hay una reacción pública masiva aún contra la recolección masiva de nuestros rostros.

¿Cómo logran incrementar sus bancos de datos con millones de caras?

¿Se ha preguntado por qué la selfie es una tendencia cultural? ¿Por qué Instagram, Facebook y otras plataformas con fotos son tan populares? ¿Por qué nos regalan la experiencia de ser fotografiado y almacenar las fotos?

¿...?

Las grandes plataformas consiguen millones de caras gamificando (convirtiendo en un juego divertido) las fotos que colgamos en ese tipo de aplicaciones. Lo investigo e intento denunciarlo ante la opinión pública en la prensa y también con obras de arte que nos hagan reflexionar.

¿Qué me recomienda para evitarlo?

Sus divertidas selfies de hoy son las que nutrirán de datos la inteligencia artificial del control policial del mañana. O de otro país. Por eso me contactó una agencia norteamericana de tres letras.

(...)

dissabte, 2 de novembre del 2019

Sumisión de Michel Houellebecq

Sumisión de Michel Houellebecq
Título original: Soumission
Año: 2015
Traducción de Joan Riambau
Anagrama. Colección compactos nº 731
Segunda edición marzo 2019
281 páginas.

Para leer en un par de tardes y eso que se pone un poquito plasta con el tal Huysmans.

Sugerencia de puntuación: La Delouze, atacó en el momento (página 32)

Momentos destacables:

La miré estupefacto: era la primera vez en diez años que me cruzaba con ella y me daba cuenta de que había sido una mujer, e incluso en cierto sentido que aún lo era, y que un hombre, un día, pudo sentir deseo hacia esa criatura encogida y rechoncha, casi batracia. (76)

Vestidas de día con impenetrables burkas negros, las ricas saudíes se transformaban de noche en aves del paraíso, se emperifollaban con corpiños, sujetadores calados y tangas engalanados con puntillas multicolores y pedrería; exactamente a la inversa que las occidentales, elegantes y sensuales durante el día porque estaba en juego su estatus social y que se marchitaban de noche al volver a sus casas, abdicando agotadas de cualquier perspectiva de seducción, vistiéndose con ropa informal y holgada. (88) 

Mi cuerpo era la sede de diversas afecciones dolorosas —migrañas, enfermedades de la piel, dolor de muelas, hemorroides— que se sucedían sin interrupción, sin dejarme prácticamente nunca en paz, ¡y solo tenía cuarenta y cuatro años! ¿Cómo sería cuando tuviera cincuenta, sesenta o más…? Entonces no sería más que una yuxtaposición de órganos en lenta descomposición, y mi vida se convertiría en una incesante tortura, monótona y sin alegría, mezquina. (95)

Reflexionando acerca de ello me di cuenta de que no sabía nada acerca de la cuestión, y en el momento en que acabó la rueda de prensa comprendí que había llegado allí adonde el candidato musulmán quería llevarme: una especie de duda generalizada, la sensación de que allí no había nada de que alarmarse, ni nada verdaderamente nuevo (105)

Dejando atras la referencia banal a Jules Ferry, se remontó hasta Condorcet, de quien citó el memorable discurso de 1792 ante la Asamblea legislativa, donde evoca a los egipcios y los indios «entre los que tanto progresó la mente humana y que cayeron de nuevo en el embrutecimiento de la más vergonzosa ignorancia cuando el poder religioso se apoderó del derecho a instruir a los hombres». (106)

Concluyó su discurso citando un artículo de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, la de 1793: «Cuando el gobierno viola los derechos del pueblo, la insurrección es, para el pueblo y para cada porción del pueblo, el derecho más sagrado y el deber más indispensable.» (110-111)

Continuaba desconcertándome, y repugnándome un poco, que la historia política pudiera desempeñar un papel en mi propia vida. (111-112)

La región estaba habitada desde los tiempos remotos de la prehistoria, averigüé en un panel de información pedagógica; el hombre de Cromañón expulsó progresivamente al hombre de Neandertal, que se replegó hacia España y luego desapareció.(127)

«Una inmensa aversión hacia el viaje y una imperiosa necesidad de permanecer tranquilo se imponían...» (131)

Contrariamente a su antiguo rival Tarik ramadán, lastrado por sus simpatías trotskistas, Ben Abbes siempre había evitado comprometerse con la izquierda anticapitalista; había comprendido perfectamente que la derecha liberal había ganado la «batalla de las ideas», los jóvenes se habían vuelto emprendedores y el carácter insoslayable de la economía de mercado estaba ya unánimemente aceptado. (144)

Recordaba una discusión que mantuve, años atrás, con un profesor de historia de la Sorbona. Al principio de la Edad Media, me explicó, la cuestión del juicio individual casi no se planteaba; fue mucho más tarde, con El Bosco, por ejemplo, cuando aparecieron esas terroríficas representaciones en las que Cristo separa a la cohorte de los elegidos de la legión de los condenados; en las que unos diablos arrastran a los pecadores que no se han arrepentido hacia los suplicios del infierno. La visión románica era diferente, mucho más unanimista: a su muerte el creyente entraba en un estado de sueño profundo, y se mezclaba con la tierra. Una vez cumplidas todas las profecías, en la hora del segundo advenimiento de Cristo, era el pueblo cristiano entero, unido y solidario, el que se alzaba de la tumba, resucitado en su cuerpo glorioso, para encaminarse al paraíso. El juicio moral, el juicio individual, la individualidad en sí misma no eran nociones comprendidas claramente por los hombres del románico, (...) (156)

Todas esas reformas tenían como objetivo «devolver su justo lugar y toda su dignidad a la familia, célula de base de nuestra sociedad», declararon el nuevo presidente de la república y su primer ministro en una extraña alocución común en la que Ben Abbes adoptó unos acentos casi místicos mientras François Bayrou, con el rostro aureolado con una amplia sonrisa beatífica, desempeñaba el papel de «Juan Salchicha», el Hanswurst de las antiguas pantomimas alemanas, que repite de forma exagerada –y un poco grotesca– lo que acaba de decir el personaje principal. (188-189)

Mi cuerpo, que ya no podía ser fuente de placer, seguía siendo una fuente plausible de sufrimientos (...) (194)

Me di cuenta en el momento en que lo decía que no sólo lo pensaba sino que lo deseaba, que formaba parte de esa gente tan poco numerosa que se alegran a priori de la felicidad de sus semejantes, en resumidas cuentas era lo que se llama un buen hombre. (200)

Guénon era ante todo una mente científica, y eligió el islam como científico, por economía de conceptos; y para evitar, también, ciertas creencias irracionales marginales, como la presencia real en la Eucaristía), era el islam, pues, el que hoy había tomado el relevo. (259)

(...) no sólo el sexo nunca tuvo para Huysmans la importancia que le atribuía, sino que tampoco la tuvo la muerte, las angustias existenciales no eran lo suyo, lo que tanto le impresionó en la célebre crucifixión de Grünewald no era la representación de la agonía de Cristo sino puramente su sufrimiento físico, y en eso Huysmans también era exactamente como los demás hombres, su propia muerte suele serles bastante indiferente, su única preocupación real, su verdadero quebradero de cabeza, es evitar en la medida de lo posible el sufrimiento físico. (264)