dissabte, 27 de desembre de 2014

Los renglones torcidos de Dios de Torcuato Luca de Tena

Títol: Los renglones torcidos de Dios
Autor: Torcuato Luca de Tena
Any: 1979
Pàgines: 357 + recordatori de personatges
Editorial: Planeta (Circulo de lectores)
Edició: No abreujada llicenciada per Círculo de lectores 1980
Pròleg: Juan Antonio Vallejo-Nágera
ISBN: 84-226-1227-5

D'aquest llibre, llegit pot ser fa més de 30 anys, sols recordava les descripcions dels personatges de "La mujer cíclope" i de "La Percha". 
Fa poc, en una conversa, va tornar a sortir aquest títol i no em vaig poder estar de rellegir-ho.

Els comentaris posteriors poden desvetllar, de fet desvetllen, la trama.

Recomable? Sí, definitivament però tot avisant que és una mica pesat. M'explico. Es percep que es podria alleugerir bastant i que pot fer rendir-se a més d'un lector. Asumit aquest entrebanc penso que no es pot rebutjar aquest "thriller" castellà de finals dels 70 que, probablement fagi empalidir a la película Shutter Island, a Scorsese, i encara més a Denis Lehane que va publicar la seva novel·la l'any 2003.

El primer que sobta és el pròleg de Juan Antonio Vallejo-Nágera, psiquiatra i autor de la novela guanyadora del Planeta Yo, el rey. En el pròleg s'explica que Luca de Tena va ingresar en un manicomi per poder conèixer de primera ma el tema de la novel·la, la qual cosa ja és una mica inquietant.

Tampoc es pot deixar de banda la cita inicial de Heinrich Heine (1797-1856): "La verdadera locura quizá no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir las vergüenzas del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca". La traducció de Luca de Tena de Heinrich per Enrique, de bon segur farà que algú, en aquest món de cuty-paste, faci referència a un locutor xilé del mateix nom...

Finalment, abans de passar a comentar alguns paràgrafs, es molt curiosa l’organització de l’índex amb 29 capítols corresponents a les 29 lletres de l’alfabet castellà de l’època, es a dir, incloent la CH i la LL. Hom s’imagina l’autor fent mans i mànigues per encabir la narració en just 29 espais.

A destacar:
Guardó el doctor Ruipérez los papeles, con intención de leer en otro momento con mayor cuidado el historial clínico, y pulsó el timbre. Observó con curiosidad y atención a la recién llegada. Aparentaba tener poco más de cuarenta años y era muy bella. Tenía más aspecto de una dama sajona o americana del Norte que el común en una española: la piel muy blanca, ligeramente pecosa, labios atractivos, nariz aristocrática, pelo rubio ceniza, tal vez teñido, tal vez natural (que de esto el doctor Ruipérez no entendía mucho), y manos finas, de largos dedos, muy bien cuidados. Vestía un traje claro de color crema, como correspondía a la estación (muy próxima ya al verano), y enganchado al borde del escote un broche de oro y esmalte, que representaba una flor. «Demasiado bien vestida para este centro —pensó Ruipérez—. ¿Dónde cree que viene? ¿Al casino?» (pàg.16)

Davant aquesta primera impressió, en la pàgina 33:
"—Nada de esto sirve. ¡Vaya usted desnudándose!
La prueba se realizó en el propio despacho de Montserrat, Alice Gould se desnudó despacio, doblando cuidadosamente su ropa sobre la mesa. Tenía los labios  apretados y la mirada febril. Montserrat consideró que la nueva enferma tenía una gran facha... vestida: mas no un buen cuerpo desnudo. Tal vez lo tuviera, seguramente lo tuvo cuando era más joven. Pero ya no lo era. Su distinción, su exquisita elegancia eran producto a medias de su modisto y de su apostura. Así, desnuda, parecía un ser desvalido e inerme."

I encara més en la 34-35:
"Alicia se comparó con un soldado romano. ¡Qué extraña asociación de ideas! Lo cierto es que, llegada la hora del combate, el soldado, armado de todos sus instrumentos ofensivos y protegido por el casco, el escudo y la coraza, se comportaría de otra suerte que si le lanzasen desnudo a un cuerpo a cuerpo con el enemigo. Ella contaba entre sus armas con su buen gusto en el vestir y su poder de seducción. Tal como la habían disfrazado se sintió inerme y desamparada. La batalla había empezado y la privaron de su armadura. Su osadía no era ya la misma. Sentíase insegura y desmoralizada. Sin su atuendo acostumbrado, Alicia era como un mílite romano sin su coraza."

En 95-96 explica la diferència entre neurosi i psicosi:
No son los aspectos morales del caso los que ahora nos interesan, sino el proceso de su hipotética neurosis.—¿Por qué dice "neurosis"? —Porque este tipo de dolencias está siempre provocado por vivencias traumatizantes: es decir, por sucesos reales, no imaginarios, que han acaecido en la historia del sujeto: sucesos, lo suficientemente poderosos como para haber modificado la mente y la conducta de individuos que antes eran normales. El arrepentimiento, el horror de la infamia cometida, la vergüenza de enfrentarse con su hijo injuriado, el pensar constantemente en ello le trastornaron de tal modo que hoy es el pobre diablo enfermo que usted conoce. Pensamos que padecía una depresión reactiva cronificada, y como tal iniciamos el tratamiento, con gran desesperanzas de recuperarlo. Pero el paciente no mejoró. ¡Lo suyo no era una neurosis!—¿No era una neurosis? ¡Merecía serlo, porque la bellaquería que cometió contra su hijo... era como para traumatizar a cualquiera!—No cometió infamia alguna...—¿No considera una canallada, una bribonada incalificable lo que...?—No. Por la sencilla razón de que es mentira...—No entiendo.—El no tuvo nunca amores con su futura nuera; no le hizo un crío; no engañó a su hijo. La niña que todos consideran que es su nieta... ¡es su nieta en efecto! ¿Me comprende usted ahora...?—¡Ahhh...! —dijo Alice Gould; y volvió a exclamar "¡ahhh...!", y, al final—: No. No lo entiendo.—Toda esa historia que él nos contó, puesto que ingresó aquí voluntariamente y no por solicitud de ningún familiar... ¡es falsa! El cree que es verdadera. Lo cree a pie juntillas. Pero es una idea delirante. De haber sido cierta, su diagnóstico sería: neurosis, y en su caso neurastenia. Al ser falsa, su diagnóstico es psicosis y, en su caso, psicosis depresiva endógena.”

Pàg 101-102. A vegades juga una mica amb el doble sentit. En aquest cas vidents ho són per oposició a la ceguesa i per poder veure més enllà. L’home vestit de blau, havia tingut una visió en que li ordenaven assassinar a dos separatistes bascs:
“¿Ve usted —le dijo— al hombre vestido de azul, que habla con "el Astrólogo" y con el ciego?
—¿El que lleva corbata?
—El mismo.
(…)
Ya era tarde. Habían llegado cerca de ellos. Y los dos videntes los contemplaban, con ademán de saludarlos, mientras el ciego de la buena voz mordía desesperadamente el puño de su bastón.”

Pàg 124:
“No se apure por lo que ha dicho. Todos sabemos que mi madre hace notables esfuerzos, ¡y todos con éxito!, para ocultar su innata bondad.”

En 146 tenim l’explicació de la diferència entre oligofrènia i demència:
“¿Está segura de que no quiere una pastilla?
—Creo que no voy a necesitarla, ¡salvo que vuelva esa mujer a acercarse por aquí! ¿Quién es?¿Qué tiene? ¿Es oligofrénica?
—No. Es una demente.
—Pero ¿no significa lo mismo?—En absoluto. El oligofrénico padece una insuficiencia en el desarrollo de la inteligencia, mientras que el demente sufre un debilitamiento psíquico profundo, global y progresivo. Esta que acaba usted de conocer está en su estado terminal, absolutamente deteriorada. Se nos había escapado. Aún no sabemos cómo.”

En la pàgina 170, el director del manicomi planteja ,amb cert aire objectiu, tot un reguitzell d’explicacions fora de context. D’alguna manera sembla com si, aquesta exposició fos de caire oficial, com si fos presentada per l’autor motivant una sensació d’injustícia en el lector . (o el lector ja comença a dubtar de tot...)

Pàg. 192. Sols una nota sobre vocabulari. Diria que Ripalda es una forma de parlar del seu “catecisme”, del seu procediment ja establert:
“Para intentar sanarla (cosa que no siempre se consigue) hemos de someterla al tratamiento que indica nuestro Ripalda.”

Tot seguit una referència a dues de les més terribles pràctiques psiquiàtriques, el xoc insulínic i l’electroshock dels que es parla, junt a la leucotomia, dins el documental “Monos como Becky”:
 “Una de esas terapias es el choque insulínico: llevarla al borde mismo de la muerte provocándole una hipoglucemia progresiva hasta que entre usted en coma. Cuando esté ya a las puertas de la agonía, la reviviremos suministrándole dosis masivas de glucosa. Y a penas esté usted repuesta repetiremos el tratamiento cuarenta o cincuenta veces... en tres o cuatro meses. Si al final sigue usted considerándose detective y negándose a reconocer que la verdadera razón de su ingreso es un trastorno mental que la predispuso a envenenar a su marido, probaremos otro tratamiento: haremos pasar por su cerebro una corriente eléctrica hasta de 130 voltios que sea capaz de provocar convulsiones, pérdida de conciencia y amnesia.”

Pàg 212:
“La duermevela no es el momento más propicio para la fijación de las ideas. Se diría que todos los recuerdos del día hacen cola ante la memoria para desear a uno las buenas noches y que no están dispuestos a alejarse sin cumplir este incómodo trámite de cortesía.”

Un moment delirant, en una sortida al camp, que signaria Eduardo Mendoza (pàg. 219). Es també interessant fixar-se en el us reflexiu d’alguns verbs: “despidiéronse”, “estrechósela”…
"Despidiéronse los guardias tras informarse, y al ver Rómulo que el enfermero les estrechaba la mano, estréchósela él también, y creyendo todos que esta cortesía era obligada con la autoridad —y que de no hacerlo podían ser perseguidos o encarcelados— se formó una fila, de la que nadie quiso salirse, y tuvieron los guardias que estrechar trescientas manos pues no eran pocos los que se reenganchaban dos, tres y hasta cinco veces. Había quienes se limitaban a saludarlos, pero no faltaban los que iniciaban largas pláticas.—¿Cómo está usted, señor guardia? —dijo a uno "la Gran Duquesa"—. ¡Bienvenidos a mis tierras! ¿Y su señora madre, sigue bien? Y su esposa, ¡siempre tan dulce y cariñosa!, ¿cómo se encuentra? Sí, señor, sí, Aquí me tiene dando un paseíto con los siervos de la gleba."El Albaricoque", que hacía cola, le dio un empujón:—Yo soy muy güeno, doztór civil, y usté es el corregidor de Salamanca y también la rosa de Jericó. Había quien les felicitaba por sus ascensos, quienes decían: "Yo no fui el que la mató", o "Voy a presidio por culpa de una mala mujer", o se cuadraban y les saludaban militarmente, o les daban el pésame por la muerte, tan inesperada, de su abuelita."

En el capítol V (corresponent a la ve baixa, no al cinc) apareix un nou personatge: Maria Luisa Fernández. En notes a peu de pàgina es fa referència a una altra novel·la de Luca de Tena: “Señor ex ministro”·

En la pàgina 311 la situació recorda a El Procès de Kafka:
“—No se equivoca, María Luisa. ¡Lo que deseo es una respuesta congruente! Lo que no puedo sufrir es mantenerme en la ignorancia de por qué estoy aquí. Si Heliodoro me ha estado expoliando toda su vida, habría una lógica respecto a un expolio mayor, a una felonía monstruosa acorde con su falta de escrúpulos y su abisal amoralidad. Y lo que necesito es entender, conocer los porqués, saber en definitiva, ¡¡sa-ber!.”

Interesant reflexió en la pàgina 321:
“Créeme que lamento mostrarme tan duro contigo, máxime en vísperas de tu despedida. Pero considero que la justicia pertenece a un rango moral superior a la cortesía.”

Pàg. 333:
“César Arellano la escuchaba sin intervenir. Alicia estaba en plena descarga emocional. Y el médico pensaba que eso era bueno para su equilibrio. Los extravertidos, como Alicia, que echan fuera el lastre de sus emociones, tienen menos riesgo de enloquecer que los introvertidos que se guardan para sí las toxinas emotivas con las que acaban envenenándose por no saber o no querer eliminarlas.”

Una darrera juguesca. Es planteja una pregunta amb una resposta incoherent. Al girar pàgina, en la trama, s’ha exigit unanimitat. El lector veu, per la forma del text, sense arribar a llegir, que no hi ha aquesta unanimitat, però tot seguit la resposta díscola s’explica amb l’atribució d’error per part del metge que ha respost correctament. Recorda els experiments de conformitat de Salomon Asch (1907-1996). Pàg. 349-350:
“-(…) Espero que todos comprendan que para tomar cualquier decisión exija la unanimidad. ¿Retiramos o no retiramos a Alice Gould la declaración de sanidad que ya le hemos dado? Los qué crean que puede marcharse libremente, deben escribir simplemente SÍ. Quienes crean que debemos retenerla en el hospital, deben escribir NO.
Repartió unas cuartillas y ordenó que se retirasen por orden a una mesa auxiliar apartada; que no firmasen la papeleta, y que se la devolviesen bien doblada. El primero que se aprestó a cumplir la orden fue Rosellini. Iba ya a hacerlo cuando se oyeron unos pasos precipitados por el pasillo y la puerta se abrió bruscamente. Alice Gould, llorosos los ojos, se detuvo sorprendida.
—¡Oh, perdón! —exclamó, disculpándose—. Ignoraba que estuviesen ustedes reunidos...
—¿Deseaba usted algo, Alicia? —preguntó, algo incómoda, la doctora Bernardos.
—Sólo decirle que mi tocaya, "la Niña Oscilante", ha vuelto a sonreír. ¡Y esta vez abiertamente, sin que pueda caber ninguna duda. ¡Es emocionante mirarla!
—Ahora no puedo atenderla, Alicia. Más tarde bajaré.
—No deje de ir a verla. ¡Le digo que es conmovedor!
Se disculpó Alicia brevemente, y salió.
La directora, una vez votado ella misma y recibidos los papeles, comenzó el singular escrutinio. Desdoblaba y leía:
-Sí.
-Sí.
-Sí.
-Sí.
-No.
-Sí.
Todos los rostros menos uno se volvieron severos hacia Ruipérez. Olvidaban que éste no participaba nunca en batallas que creía perdidas. El voto negativo no era el suyo.
Don José Muescas, muy alterado, exclamó:—¡No entiendo nada! ¿No hay más que un NO? He debido de equivocarme. Ese NO es mío; pero lo que he querido decir es que NO se le retire el documento que se le ha entregado ya... ¡y que quede en libertad! ¡Eso es lo que quería decir!.”

En el darrer capítol, el Z, tenim alguns apunts descriptius de la planicie castellana:
“Hacía mucho frío, en efecto. La meseta alta era una pura desolación. En primavera, la verdura la alegra. En verano, el amarillo de los cereales que piden ser segados convierte a la vieja Castilla en modelo para pintores como Zuloaga o Benjamín Palencia, o en paisajes que exigen para describirlos la pluma de un Azorín: gentes foráneas, cuyas pupilas, por no estar acostumbradas a este gran mar sólido, son más sensibles para descubrir sus secretos ocultos. Más, en este tiempo híbrido entre el otoño y el invierno, el paisaje carecía de toda belleza. Las lluvias otoñales no habían sido bastantes para devolverle su primitivo verdor, pero sí lo suficientes para privarle de su exultante amarillo.

La visión de la tierra era siniestra. Gran parte de la España central es como un cadáver en descomposición al que ya se le ven los huesos. Las rocas emergen entre la poca tierra cultivable como la armadura ósea en un cuerpo cuya carne se ha podrido. La época indecisa de la estación—muy próxima ya al invierno— dejaba a Castilla descolorida. ¿Era esto realmente así, o era la interpretación personal, acorde con el ánimo deprimido de Alice Gould?

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