diumenge, 20 de setembre de 2015

1914. De la paz a la guerra de Margaret MacMilan



Título: 1914. De la paz a la guerra
Título original: The War that ended Peace. How Europe Abandoned Peace for the First World War
Autora: Margaret MacMilan
Año: 2013
Editorial: Turner Publicaciones S.L.
Traducción: José Adrián Vitier
Corrección y coordinación: Jose Antonio Montano
Primera edición: Octubre 2013
Páginas: 763 + lista de imágenes + notas + bibliografía = 847 páginas
ISBN: 978-84-15832-08-9






CONTENIDO

Mapas
Introducción. ¿Guerra o paz?

I Europa en 1900
II Gran Bretaña y su espléndido aislamiento
III ‘¡Pobre del país que tenga a un niño por rey!’. Guillermo II y Alemania
IV ‘Weltpolitik’: el lugar de Alemania en la escena mundial
V Acorazados: la rivalidad naval anglo-alemana
VI Amigos improbables: la entente cordial entre Francia y Gran Bretaña
VII El oso y la ballena: Rusia y Gran Bretaña
VIII La lealtad de los nibelungos: la doble alianza del imperio austrohúngaro y Alemania
IX ¿En qué pensaban? Esperanzas, miedos, ideas y presuposiciones
X Sueños de paz
XI Pensamientos de guerra
XII Elaborando los planes
XIII El comienzo de las crisis: Alemania, Francia y Marruecos
XIV La crisis bosnia: confrontación entre Rusia y el imperio austrohúngaro en los Balcanes
XV 1911: el año de las discordias. Otra vez Marruecos
XVI Las primeras guerras balcánicas
XVII Preparativos para la guerra o la paz: los últimos meses de paz en Europa
XVIII Asesinato en Sarajevo
XIX El fin del concierto de Europa: el imperio austrohúngaro le declara la guerra a Serbia
XX Las luces se apagan: la última semana de paz en Europa

Epílogo. La guerra
Agradecimientos
Lista de imágenes
Notas
Bibliografía

"León Trotski, desterrado de Rusia por sus actividades revolucionarias, vivía en Bucarest con nombre falso, como corresponsal de un importante diario de Kiev. Mujeres elegantes y oficiales magníficamente vestidos paseaban por los bulevares, proseguía el periodista, y en las intersecciones había pissoirs [urinarios] como los de París. Pero las diferencias eran mucho mayores que las semejanzas; desde los taxistas eunucos (de una secta en la que se castraba a los hombres después de haber engendrado dos hijos) hasta los gitanos que tocaban el violín en los clubes nocturnos, o los niños descalzos que mendigaban por las calles."

"En los primeros meses de 1914, Gaston Calmette, director del importante diario parisiense Le Figaro, montó una salvaje campaña contra él, con artículos titulados “El financiero turbio” o “El hombre de Alemania”. Además, Calmette había logrado hacerse con algunas cartas de amor indiscretas que Caillaux le había escrito a su segunda esposa Henriette, estando ella todavía casada con otro, y amenazó con publicarlas. El 16 de marzo Henriette, tan elegantemente vestida como siempre, fue hasta las oficinas de Le Figaro. Cuando estuvo ante el director, sacó una pistola Browning de su manguito de piel y vació el cargador contra Calmette. Le dijo al aterrorizado personal: “En Francia ya no hay justicia. Era lo único que se podía hacer”. Y esperó tranquilamente a ser arrestada por el asesinato. Su juicio comenzó el 20 de julio. Ocho días después, cuando el imperio austrohúngaro declaraba la guerra a Serbia, el jurado absolvió a Henriette, considerando que había cometido un crimen pasional. Una desafortunada consecuencia de su acción fue que su marido, que podía haber sido una voz en favor de la moderación en Francia, mientras Europa tendía hacia la guerra, se vio obligado a dimitir."

"Para cuando terminó la guerra, el 11 de noviembre de 1918, sesenta y cinco millones de hombres habían combatido, y ocho millones y medio habían muerto. Ocho millones cayeron prisioneros o simplemente desaparecieron. Veintiún millones resultaron heridos, y esta cifra incluyó solo las heridas medibles: nadie sabrá nunca cuántos quedaron dañados o destruidos psicológicamente."

Un libro sobre las causas de la guerra en que, prácticamente, no se habla de la guerra. Muy en resumen: se estaban preparando para la guerra porque no se les ocurría otra forma de ser. Se prepararon tan bien que, al final, decidieron que, puesto que la guerra era inevitable, cuanto antes, mejor. Movilizaron recursos sin jamás pensar que eran personas.

Diría que es imprescindible, sobre todo por el barniz humano que le da a los hechos. De todos modos, exige una relectura.

En lo negativo, pese a que la autora hace una presentación de cada uno de los actores, se echa en falta un apartado con un resumen de cada uno. En ocasiones, si eres un poco profano, tienes que pensar si este era ministro de exteriores o embajador o primer ministro...
Finalmente, un poco anecdótico pero fastidia, nos econtramos con un par de veces Marruecos en minúscula o un par de frases que no tienen sentido. Lamento no haberlas apuntado en esta primera lectura

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