dijous, 26 de juliol de 2012

British Bar dins Sostiene Pereira de Tabucchi

El trobareu a la Rua Bernardino Costa 52.

Si feu servir un dels plànols turístics que donen a les oficines de turisme o als hotels acabareu dels nervis.

La millor forma per ubicar-lo es en la cruïlla entre Rua Alecrim (pujada considerable amb un pont) i Rua Arsenal (per on passen els tranvies 15 i 25). La Rua Bernardino Costa és continuació de Rua Arsenal.

En Sostiene Pereira, el protagonista entra a prendre una llimonada abans d'agafar el tren per anar a la clínica de talasoterapia:


Se dirigió al vestíbulo, se detuvo ante el retrato de su esposa y le dijo: Anoche vi a
Marta, la novia de Monteiro Rossi, me da la impresión de que esos chicos se están
metiendo en problemas serios, mejor dicho, se han metido ya, de todas formas no
es asunto mío, a mí lo que me hace falta es una semana de talasoterapia, me la ha
prescrito el doctor Costa, y además en Lisboa uno se sofoca y yo he traducido
Honorine de Balzac, me marcho esta mañana, voy a coger el tren al Cais de Sodré,
te llevo conmigo, si me lo permites. Cogió el retrato y lo metió en la maleta, pero
boca arriba, porque su esposa había tenido necesidad de aire toda la vida y pensó
que también el retrato necesitaría respirar bien. Después bajó hasta la pequeña
plaza de la catedral, esperó un taxi e hizo que le llevaran hasta la estación.
Descendió en la plaza y pensó en tomar algo en el British Bar del Cais de Sodré.
Sabía que aquél era un lugar al que acudían escritores y esperaba toparse con
alguno. Entró y se sentó a una mesa de un rincón. En una mesa cercana, en efecto,
se hallaba el novelista Aquilino Ribeiro, que estaba comiendo con Bernardo
Marques, el dibujante vanguardista, quien había realizado las ilustraciones de las
mejores revistas del modernismo portugués. Pereira les dio los buenos días y los
artistas contestaron con un gesto de la cabeza. Hubiera estado bien comer en su
mesa, pensó Pereira, y contarles que el día anterior había recibido una crítica muy
negativa sobre D'Annunzio, y saber qué pensaban de ello. Pero los dos artistas
estaban inmersos en una densa conversación y Pereira no tuvo el valor de
molestarles. Entendió que Bernardo Marques ya no quería dibujar y que el novelista
quería marcharse al extranjero. Eso le provocó una sensación de desaliento,
sostiene Pereira, porque no esperaba que un escritor como aquél pudiera
abandonar su país. Mientras se tomaba su limonada y saboreaba sus caracoles
marinos, Pereira escuchó algunas frases. A París, decía Aquilino Ribeiro, el único
lugar posible es París. Y Bernardo Marques asentía diciendo: Me han propuesto que
haga dibujos para varias revistas, pero yo ya no tengo ganas de dibujar, éste es un
país horrendo, es mejor no colaborar con nadie. Pereira terminó sus caracoles y su
limonada, se levantó y se detuvo frente a la mesa de los dos artistas. Deseo que los
señores tengan un buen día, dijo, permítanme que me presente, mi nombre es
Pereira, de la página cultural del Lisboa, todo Portugal está orgulloso de tener dos
artistas como ustedes, personas como ustedes son las que nos hacen falta.


Dins el bar cal destacar el rellotge que funciona al reves.

Finalment, teniu una imatge de Fernando Garcia en flickr:





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