divendres, 21 d’agost de 2015

Anábasis de Jenofonte

Título: Anábasis (Κύρου Ανάβασις)
Autor: Jenofonte
Datación: 385-368 a.C.
Introducción, traducción y notas: Oscar Martínez García
Editorial: Alianza Editorial
Colección: El libro de bolsillo / Bibliotecas temáticas / Biblioteca de clásicos de Grecia y Roma (BT 8281)
Páginas: 351
Primera edición: Febrero 2006
Segunda reimpresión: 2011
I.S.B.N.: 978-84-206-6011-0
Código: 3468281






Absolutamente recomendable. Te despistas y ya estás metido en la acción sin darte ni cuenta.
Tisafernes jodiendo la marrana, los estrategos que se van de cena y acaban en plan almogávar,
sufres con el frío, participas en saqueos, eres traicionado,… todo en primera persona.
Tremendo. Y en Hollywood ni se enteran.

De la edición de Alianza, hay que destacar la introducción que, aunque un poco corta, es excelente y sobre todo, el mapa, que es muy pobre, muy pobre… Uno mucho más detallado se puede consultar en http://www.xtec.cat/~jarrimad/historia/mapas/mapa14anabasis.jpg



También se consideran como títulos: La anábasis de Ciro o La Retirada de los Diez Mil. Lo malo de la palabra anábasis es que significa expedición de la costa hacia el interior, y eso es válido para el libro I. En cambio, del libro II hasta el VI se trataría de una catábasis (expedición desde el interior hacia la costa). Para completarlo, la parte final sería una parábasis (ya que el tramo final se desarrolla en paralelo a la costa de Tracia.

Los hechos se pueden datar en el 401 a.C., momento en que Ciro empieza a formar un ejército para derrocar a su hermano Artajerjes II del trono de Persia. Una vez muerto Ciro, -en la batalla de Cunaxa-  Jenofonte y los Diez Mil intentan atravesar los territorios de Artajerjes II para llegar al Ponto Euxino (Mar Negro). Cuando lo divisen, cerca de la actual Trebisonda, gritarán  Θάλαττα! θάλαττα!  ( el mar, el mar !!) pero aún les quedarán bastantes jornadas de lucha. Parece ser que Jenofonte llega a Atenas en 399 a. C. justo para asistir al juicio contra su maestro Sócrates.

Para situarnos en el tiempo, Artajerjes II sería, en la línea temporal el sucesor del sucesor del Jerjes de los 300 en las Termópilas. Este gráfico puede ayudar un poco a situarnos en el mundo persa:



Artajerjes, hijo de Jerjes, tuvo varios hijos con varias esposas. El primero en sucederle fue Jerjes II que fue asesinado por su hermano Sogdiano que fue asesinado por su hermano Dario II. Dario II se casó con su hermana Parisátide y tuvo dos hijos: Artajerjes II y Ciro.

Ciro es el hijo nacido cuando Dario II ya ha sido proclamado Gran Rey. Parisátide, que parece que dominaba bastante a Dario II, lo considera su hijo preferido por delante de Artajerjes II. Estos dos motivos son muy importantes en la decisión de Ciro de rebelarse contra Artajerjes II. Los Diez Mil serán su fuerza de choque más importante pero la batalla de Cuxena acabará con la vida de Ciro.

En el mundo griego es el momento en que ya ha finalizado la Guerra del Peloponeso. El gobierno de los Treinta Tiranos ya ha caído y los soldados griegos están más o menos en el paro. La oportunidad de ayudar a los persas contra las tribus rebeldes es bien vista por los mercenarios griegos que, en ningún momento sospechan las verdaderas intenciones de Ciro.

Composición del ejército griego:

Estratega
Unidades
Cuerpo
Clearco de Esparta
                200  
ARQUEROS
Próxeno de Beocia
                500  
GIMNETAS
Pasión de Megara
                300  
HOPLITAS
Sosis de Siracusa
                300  
HOPLITAS
Sócrates de Acaya
                500  
HOPLITAS
Clearco de Esparta
            1.000  
HOPLITAS
Menón de Tesalia
            1.000  
HOPLITAS
Sofeneto de Arcadia
            1.000  
HOPLITAS
Sofeneto de Estínfalo
            1.000  
HOPLITAS
Próxeno de Beocia
            1.500  
HOPLITAS
Jenias de Parrasia
            4.000  
HOPLITAS
Pasión de Megara
                300  
PELTASTAS
Menón de Tesalia
                500  
PELTASTAS
Clearco de Esparta
                800  
PELTASTAS
          12.900  


Cuerpo
Unidades

ARQUEROS
          200  
2%
GIMNETAS
          500  
4%
HOPLITAS
    10.600  
82%
PELTASTAS
      1.600  
12%
    12.900  
Estratega
Unidades

Jenias de Parrasia
      4.000  
31%
Clearco de Esparta
      2.000  
16%
Próxeno de Beocia
      2.000  
16%
Menón de Tesalia
      1.500  
12%
Sofeneto de Arcadia
      1.000  
8%
Sofeneto de Estínfalo
      1.000  
8%
Pasión de Megara
          600  
5%
Sócrates de Acaya
          500  
4%
Sosis de Siracusa
          300  
2%
    12.900  


Las notas a píe de página nos ayudan a visualizar las tropas griegas:

“Los hoplitas constituyen el cuerpo de infantería pesada: están dotados de casco, coraza, grebas, escudo, espada y lanza”

“El de gimnetas (de gymnnós, «desnudo») es el cuerpo de infantería ligera: arqueros, honderos, y lanzadores de jabalina. No llevan armas de defensa.”

“El de peltastas es también un cuerpo de infantería ligera que se diferencia del de gimnetas en que portan un pequeño y ligero escudo llamado pelté.”

Y para finalizar, una perla:

“Había un cierto Epístenes de Olinto al que le gustaban los muchachos, el cual ,al  ver a un guapo jovencito, apenas un adolescente, que estaba a punto de morir abrazado a su escudo, corrió hacia Jenofonte y le suplicó que acudiera en auxilio  de aquel hermosos niño. Jenofonte, entonces, se dirigió hacia Seutes y le rogó que perdonara la vida al muchacho, explicándole los gustos de Epístenes, quien, en una ocasión,  había formado una compañía atendiendo exclusivamente a  la belleza de sus soldados; por lo demás, con ellos a su lado había demostrado ser un hombre valiente. Seutes lanzó una pregunta: «Epístenes, ¿estarías dispuesto a morir en su lugar?» y  este, ofreciendo su cuello, respondió: «¡ Golpea! Basta con que el muchacho lo ordene y me guarde gratitud». Así pues, Seutes se volvió hacia el niño y le preguntó si había de matar a éste en vez de a él, a lo que el joven dijo que no, suplicándole que perdonara a los dos. En ese momento Epístenes rodeó al niño con sus brazos y gritó lo siguiente: «Ahora, Seutes, tendrás que enfrentarte conmigo por este muchacho, porque no le voy a soltar». Seutes rompió a reír, dando por zanjado el asunto.”

Libro VII-4 7-11


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