dimecres, 19 d’agost de 2015

El legado de Homero de Alberto Manguel

Título: El legado de Homero
Título original: Homer’s The Iliad and the Odyssey
Traducción: Carmen Criado
Año: 2007
Páginas: 236 + notas
Primera edición: Mayo 2010
Editorial: Debate
ISBN: 978-84-8306-733-8

La portada da un poco de vergüenza ajena con esa mezcla de la Sigma en funciones de letra E justamente en un libro sobre Homero... Por lo menos, la representación de una sirena "clásica" compensa un poco, 
El libro está bien, con una profusión de anécdotas interesantes que tienen la virtud de poner en perspectiva diferentes acontecimientos. 

De todos modos, carece un poco de la magia de otros libros de Manguel.

Recomendable pero no urgente.

Agradecimientos
Traducciones y ediciones
Introducción
1. Resumen de los libros
2. ¿Una vida de Homero?
3. Entre los filósofos
4. Virgilio
5. Homero cristiano
6. Otros Homeros
7. Homero en el islam
8. Dante
9. Homero en el Infierno
10. Griego contra latín
11. Antiguos contra modernos
12. Homero como poesía
13. Tierras de oro
14. Homero como idea
15. El eterno femenino
16. Homero como símbolo
17. Homero como historia
18. Madame Homero
19. Los viajes de Ulises
20. Homero a través del espejo
21. La guerra interminable
22. Todos los hombres
Notas
Índice alfabético
Índice de citas

Introducción 
"Parece apropiado que los dos libros que, más que ningún otro, han alimentado la imaginación del mundo occidental durante más de dos mil quinientos años no tengan un punto de partida claro ni un creador identificable.”

1. Resumen de los libros
El primer capítulo es una joya tanto para los vagos que no quieran leer las dos obras fundamentales de Homero (allá ellos) como para los que, leyéndolas, tengan alguna duda sobre el maremágnum de personajes.

2. ¿Una vida de Homero?
Cervantes se alinea con los que dudan sobre la procedencia de Homero. Así, en la última página del Quijote tenemos: “Este fin tuvo el Ingenioso Hidalgo de la Mancha, cuyo lugar no quiso poner Cide Hamete puntualmente, por dejar que todas las villas y lugares de la Mancha contendiesen entre sí por ahijársele y tenérsele por suyo, como contendieron las siete ciudades de Grecia por Homero."

Durante los años 30 del siglo XX, Milman Parry (que murió de un disparo accidental al desempaquetar su equipaje) y su discípulo Albert Lord, descubrieron, en la Serbia musulmana los guzlars. Se trataba de cantantes populares que relataban historias con repeticiones formales con ayuda de un instrumento de cuerda. Los finales podían variar para contentar a cada anfitrión.

T.E. Lawrence (Lawrence de Arabia) sugirió que la demora del clímax en la Odisea durante diez cantos podría ser el resultado de Homero para prolongar la hospitalidad de los anfitriones.

Alcíbiades (que luchó a favor de Atenas, a favor de Esparta y llegó a ser consejero del “inefable” Tisafernes) en una visita a una escuela en 430 a.C. le pidió a un maestro que le enseñara algún libro. Cuando al maestro le dijo que no había ninguno, Alcíbiades le dio un puñetazo.

3. Entre los filósofos
Perder un documento histórico no siempre ha de ser motivo de tristeza. El erudito Demetrio de Escepsis escribió treinta volúmenes de comentarios sobre las 62 líneas de la Ilíada que constituyen el Catálogo de las naves.  Hoy en día, -ojalá definitivamente- se han perdido los 30 volúmenes.

9. Homero en el Infierno
Las primeras representaciones de la danse macabre aparecen a principios del siglo XV. En el XVI, entre 1523 y 1526, Hans Holbein el joven genera una iconografía ya clásica sobre el tema (51 grabados) que reproduce Bergman en El séptimo sello. La antítesis es el Triunfo de la vida de Fellini en Fellini Ocho y medio. Y aún más antítesis, la caravana automovílística de Monty Python en El sentido de la vida.

Hans Holbein es el autor de la portada de la traducción alemana de la Biblia de Lutero y de los primeros retratos de Erasmo. Recomendado por este último, trabajó en Inglaterra y retrató a Moro.
El triunfo de la muerte, de Brueghel el viejo, es de 1562.

10. Griego contra latín
Pablo II en 1468 suspende la Academia romana “en la cual sospechaba que se llevaban a cabo rituales paganos”. Desde 1468 hasta 1549 “ el interés por los estudios griegos comenzó a decaer en Italia de forma irreversible.

Sobre la muerte de Pablo II, que quería tomar el nombre de Formoso II, hay dos versiones: la más oficial es que murió atragantándose mientras comía alguna fruta; la segunda que murió de un  infarto mientras era sodomizado por un paje.

Unamuno, en 1891, ganó la cátedra de griego de la Universidad de Salamanca. Un problema menor era que no conocía la lengua griega. Juan Valera argumentó que “Ninguno de los otros candidatos sabía griego, de manera que elegimos al que más probablemente podía saberlo.”

La herencia de la disputa de Reforma y Contrarreforma derivó en un mundo reformista orientado hacia el griego y un mundo contrarreformista orientado hacia el latín.

11. Antiguos contra modernos
Para Montaigne los tres hombres más eminentes de todos los tiempos fueron Alejandro Magno, Epaminondas y Homero.
Epaminondas también fue considerado por Cicerón como ”el primero entre los griegos” pero su fama ha caído en el olvido por carencia de fuentes.

Mehmet II, emperador de los turcos, (primer reinado entre 1444 y 1445, segundo reinado entre 1451 y 1481) escribió al Papa Pio II (papado entre 1458 y 1464) “Me asombra que los italianos se unan contra mí, ya que los dos tenemos en Troya un origen común y, como los italianos, estoy interesado en vengar la sangre de Héctor derramada por los griegos, a quienes ellos prefieren.”

Mehmet II, que puso fin a la Edad Media conquistando Constantinopla a finales de mayo de 1453, era un apasionado del mundo clásico. Su madre había sido una esclava griega y el único maestro que supo tratarlo y formarlo fue un kurdo ciego.

La anécdota de Racine y su accidentada lectura de la Aethiopica parece ser una de las preferidas de Manguel. Ciertamente es edificante. Un monje descubrió a Racine leyéndola  y la arrojó al fuego. Racine consiguió otro ejemplar que también acabó en el fuego. Volvió a conseguir otro y lo memorizó. Cuando acabó se lo entregó al monje para que lo quemase si quería.

Racine también se familiarizó con la obra de Jansenio que, influido por San Agustín, “defendió la predestinación, según la cual no son las buenas acciones lo que puede salvar a los hombres del fuego eterno sino solamente el «don gratuito» de la gracia divina. “

A Racine le impresiona vivamente la escena en que Andrómaca ruega a Héctor, su marido que no vaya a luchar contra los griegos. Desdichada, le contesta él:


"No te aflijas demasiado por mí en tu ánimo
que ningún hombre me precipitará a Hades contra el destino
De su suerte te aseguro que no hay ningún hombre que escape,
ni cobarde ni valeroso, desde el mismo día en que ha nacido.”

13. Tierras de oro
Sobre los epítetos como “la Aurora temprana con dedos de rosa”, algunos traductores como José Gómez de Hermosilla, en sus traducciones decidieron “no reproducir esas fórmulas, posiblemente porque creían que, mientras que para quienes no escuchaban a Homero quizá esos epítetos eran casi inaudibles pero necesarios, una audiencia moderna podía considerar la repetición trillada y tediosa.”

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