dijous, 24 de desembre de 2015

La vida es sueño de Pedro Calderón de la Barca

Autor: Pedro Calderón de la Barca
Título: La vida es sueño
Año:1635
Edición: Antonio Rey Hazas
Editorial:Vicens Vives
Colección: Clásicos Hispánicos nº 18
DIBA: T 834 Cal
ISBN: 84-316-4243-2
Primera edición: 1997
Quinta reimpresión: 2006
Ilustraciones: Jesús Gabán
Páginas:
Introducción (57),
La vida es sueño (147),
Estilo de la obra (31)



INTRODUCCION
Vida de Calderón
Obra dramática
La vida es sueño
Nuestra edición
Selección bibliográfica

LA VIDA ES SUEÑO
Primera jornada
Segunda jornada
Tercer jornada

ESTILO DE LA OBRA
Documentos
Análisis

Llego a este clásico a partir del comentario de Luis Goytisolo en la Breve biblioteca de autores españoles de Francisco Rico: " Si yo, de salida, le cuento al lector quién es el culpable y quén el inocente, voy a destrozarle el placer de descubrir La vida es sueño". (pág. 198). 

El gen garrulo ha conseguido que, hasta el momento, no tenga ni idea del argumento. Me fio de Goytisolo y busco urgentemente un ejemplar aplazando el ensayo de Francisco Rico.

Pillo una edición comentada de Vicens Vives. No me gusta el aspecto ya que parece orientado al público juvenil, con ilustraciones y todo, pero no tengo otra opción (que pena ser pobre). Me gustaría algo de Cátedra o Espasa pero no lo localizo en ninguna biblioteca. De todos modos, hay bastantes notas -casi excesivas- y, al final, no me arrepiento de su uso. Incluso, disfruto con las referencias biográficas que nos sitúan a un Calderón en plena guerra del 1640 contra Catalunya -como miembro de la Orden de Santiago- y permiten relacionarlo con su momento histórico -Olivares, Velázquez, Pau Clarís,... Es herido en una mano y deja la guerra en 1642.

Entre 1644 y 1649 vive el cierre de los teatros a causa del duelo por la muerte del príncipe Baltasar Carlos y la muerte de la reina..

Lo leo y lo disfruto, sobre todo el principio. Evidentemente no lo resumiré. Hace poco hoy alguna reflexión sobre la experiencia de la primera lectura, y esa primera experiencia siempre se ha de respetar.

Vuelvo a Francisco Rico y veo que, Goytisolo, casi me ha engañado. Dice Francisco: "No recomendaría a nadie que leyera la vida es sueño: más aún que cualquier otra comedia del Siglo de Oro, La vida es sueño hay que verala sobre las tablas (o, si no, esforzarse por figurársela sobre las tablas) y en ese marco, desprendiéndose de los hábitos del lector, dejándose llevar por la vorágine de la función, sin posibilidad de volver atrás, identificar los componentes primarios, los que todos los espectadores captaban y por los que en todo caso empezaba la comprensión y el disfrute de la obra." (pág. 211-212)

En resumen, primero hay que verla representada y después leerla. Y supongo que eso debería valer para toda obra teatral. En este caso, la literatura es un soporte mientras que el teatro es el fin. Fácil pero es que vamos como locos..

La obra en sí contiene tres jornadas con 8, 19 y 14 escenas respectivamente

Algunas perlas:

JORNADA I ESCENA I

ROSAURA
No quise darte parte 
en mis quejas, Clarín, por no quitarte, 
llorando tu desvelo, 
el derecho que tienes al consuelo; 
que tanto gusto había 
en quejarse, un filósofo decía, 
que, a trueco de quejarse, 
habían las desdichas de buscarse.

CLARÍN
El filósofo era 
un borracho barbón; ¡oh, quién le diera 
más de mil bofetadas! 

JORNADA I ESCENA II
Según Francisco Rico "el pasaje más famoso de todo el teatro español del Siglo de Oro" (pág. 222)

SEGISMUNDO
¡Ay mísero de mí, y ay, infelice! 

Apurar, cielos, pretendo, 
ya que me tratáis así 
qué delito cometí 
contra vosotros naciendo; 
aunque si nací, ya entiendo 
qué delito he cometido. 
Bastante causa ha tenido 
vuestra justicia y rigor; 
pues el delito mayor 
del hombre es haber nacido.

Sólo quisiera saber 
para apurar mis desvelos 
(dejando a una parte, cielos, 
el delito de nacer), 
qué más os pude ofender 
para castigarme más. 
¿No nacieron los demás? 
Pues si los demás nacieron, 
¿qué privilegios tuvieron 
qué yo no gocé jamás?

JORNADA I ESCENA II
ROSAURA:
Con asombro de mirarte,
con admiración de oírte,
ni sé qué pueda decirte,
ni qué pueda preguntarte.
Sólo diré que a esta parte
siendo un esqueleto vivo,
hoy el cielo me ha guiado
para haberme consolado,
si consuelo puede ser
del que es desdichado, ver
otro que es más desdichado.

Cuentan de un sabio que un día
tan pobre y mísero estaba,
que sólo se sustentaba
de unas yerbas que comía.
"¿Habrá otro -entre sí decía-
más pobre y triste que yo?"
Y cuando el rostro volvió,
halló la respuesta, viendo
que iba otro sabio cogiendo
las hojas que él arrojó.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada