dissabte, 10 de desembre de 2016

El libro de los pequeños placeres de Luis Racionero

Título: El libro de los pequeños placeres
Autor: Luis Racionero
Año: 2005
Editorial: Styria
Páginas: 154
ISBN: 84-934691-1-4
DIBA: N 834 Rac

Sería una combinación de taoísmo y actitud de bon vivant. Publicado en 2005 se ha de leer en un contexto de pre-crisis. Tiene una buena base pero destaca, sobre todo,  por sus ornamentos. Veamos algunos:

CAPÍTULO II COMO DARSE GUSTO
Hotel Boix, en Martinet con sus truchas del río de la Llosa, simplemente fritas. (pág. 40)

Para Ramiro de Maeztu, España era el país de la cocaina con churros (pág. 44)

Luchino Visconti arrastraba su champagne en una neverita con ruedas por su palacete romano. (pág. 47)

“Más al norte de Borgoña, donde el vino ya parece imposible, aparece el champagne. Debemos pues declarar a éste como el guardia fronterizo del vino, la guarnición de los limes de la posibilidad enótica.” (pág. 48)

“Los provincianos suelen despreciar cuanto ignoran, la vía fácil consiste en estar de vuelta sin haber ido y no entrar en un tema que no conocen dándolo por superado.” (pág. 51-52) Y, por Dios, no se tome lo de provinciano stricto sensu.

“Mi paisano pirenaico Joaquín Costa tenía razón: despensa, escuela y cerrojazo al sepulcro del Cid -que por cierto se fue a Valencia en busca de la sensualidad-. Despensa y escuela para disfrutar de ella, pues sin lo espiritual lo material dura poco y satisface menos. Cuando sepamos comer bien, la transición habrá terminado y la democracia estará consolidada.” (pág. 54-55)

CAPÍTULO III CON TACTO
“El acto de desnudar por primera vez a la persona amada es una de las cosas más sobrecogedoras del mundo, solo comparable a un accidente de coche, algo capaz de cortar la respiración, alterarla, cegar, olvidarse del entorno, hundirse en el piélago del frenesí incontrolado.” (pág. 60)

“Sólo el sexo es capaz de llenar los cinco sentidos y todos a la vez; es la obra de arte total que quería Wagner y es la obra de arte viva, pues su materia prima es el cuerpo, la piel, la emoción, el estremecimiento. No hay arte que lo supere y por esto tiran más tetas que carretas, nos guste o no.” (pág. 65)

El sadismo, comprensible por la tangencia de los extremos del placer y del dolor, no deja de ser un aplazamiento al límite de los tres meses del enamoramiento. A partir de ahí, no queda más que la mente y su capacidad para crear un nuevo guión que permita evitar la monotonía.

La percepción occidental del mundo hindú considera el Kamasutra o las imágenes eróticas de los templos hindúes como una accidentalidad, fruto de un momento breve. Al revés, su base está en la sociedad matriarcal pre-aria: “Sus raíces son profundas y se remontan a los tiempos anteriores a la llegada de los arios. En las partes templadas del mundo, hasta hace sólo cinco mil años, las sociedades eran naturales; la sensualidad femenina era venerada como símbolo de las caricias benignas de la madre tierra, de las brisas olorosas de bosque y playa, los colores tibios de la noche, siestas amodorradas por abejorros entre aromas y sombras de parra. La Naturaleza, como la madre, era amorosa y terrible a veces, pero nunca extraña.
Llegaron los arios conquistadores, los pastores guerreros de las estepas del Asia y desiertos de Arabia, con sus dioses machos y sus costumbres patriarcales. Arios y semitas, curiosamente de acuerdo, destruyeron las sensuales culturas matriarcales implantando un monoteísmo machista que todavía dura en las religiones judía, musulmana, católica y protestante, para no hablar de los inefables «testículos de Jehová».” (pág. 68-69)
Los indoeuropeos no consiguen eliminar del todo los elementos matriarcales y han de aceptar a Kali en Oriente y a la Virgen María en el Mediterráneo. El judaísmo y el protestantismo han mantenido sus dioses masculinos. Para las culturas matriarcales anteriores a la invasión indoeuropea véase Marija Gimbutas.

En la India, con la recuperación del erotismo, aparece Krishna cuyo ayudante era Kama, una especie de Cupido (también con flechas). Sus flechas tienen cinco flores en la punta que coinciden con los cinco sentidos.

En la Bengala de los siglos VIII al XII se desarrollaron las escuelas de amor ya que consideraban que la forma de llegar al nirvana era el coito. Los libros de esta escuela eran el Tantra. Uno de sus lemas era

“Vino, carne, pescado, mujer y coito
Son los cinco dones que borran todo pecado.” (pág. 76)

Además era un movimiento democrático en el sentido que superaba la sociedad de castas: “«cuando el Tantra se practica, todas las castas son brahmanes»” (pág. 77)

El ritual se practicaba a medianoche con ocho, nueve u once parejas con una persona en el medio que representaba a Sharkti. La ceremonia la oficiaba una sacerdotisa “papel que ha conservado desde el remoto pasado matriarcal como mediadora y representante de las energías sensuales de la Naturaleza” (pág. 77)

“Exista o no exista Dios, cosa que va a gusto del consumidor, parece más sensato buscarlo en el placer que en el ascetismo. La naturaleza no se lacera ni se mortifica, sino que es exuberante, erótica, sensual, abiertamente placentera. ¿Cómo hemos podido llegar en Europa a este viaje siniestro de represión, puritanismo y vergüenza al disfrute? ¿Quién y por qué ha tenido interés en comernos el coco, y otras cosas, con la idea del pecado y la bestialidad del sexo? La causa debe estar en que una sociedad de reprimidos es más dócil, tímida y trabajadora, obedeciendo sufridamente a los mandatos del gerente, el agente, el ministro, el cura, el director general, el profesor y hasta el acomodador cuando van al cine.” (pág. 78-79)

Plantea la interesante teoría de que el amor ha de circular.”Por eso, los que dicen que aman sin ser correspondidos y que acumulan amor en espera de sacarlo un día, están acumulando una obsesión, neurosis o manía, pero no amor;..” (pág. 82) En roman paladino sufrir de amor es una gilipollez.

No puedo evitar pensar en un anuncio de radio que reza algo así como “si cuando ves una pista de paddle ves una mesa de negocios, eres de los nuestros” Racionero plantea -refiriéndose al amor posesivo- “La tercera actitud es la del negociante, el que ve las cosas con ojos de compra-venta, del necio que confunde valor y precio; para él todo es utilitario, interesado, negociable, y el mundo se recubre de ese gris aletargado de almacén y trastienda, el trato humano se convierte en interminable comida de negocios.” (pág. 83)

“La experiencia enseña que la única forma de disfrutar de una cosa es no querer nada de ella, ni negociarla ni clasificarla.” (pág. 84)

“Y no se trata sólo de obtener del bosque tranquilidad, belleza, aire puro; se trata de pensar que el bosque está vivo y que él también tiene derecho a sacar provecho de nuestra presencia. Se trata de devolverle sus gracias, de irradiar hacia él amor, en forma de agradecimiento, serenidad y bienestar.” (pág. 84)

“La vida no es un problema a resolver sino un misterio a experimentar;” (pág. 85)

“Occidente vuela a la Luna, pero ha perdido la habilidad de sentirla.” (pág. 86)

“La cantidad de líos que se organizan a causa del amor vienen dados al confundir bajo ese nombre puro y angelical las más bajas pasiones, los miedos inconfesables y los peores complejos freudianos. El amor sólo se da entre humanos, ya que es una obsesión mental: es el pensamiento reiterado sobre una persona que nos gusta y el deseo desmedido de estar con ella. Los animales sienten atracción o celo, lo satisfacen y pasan a otra cosa. Las personas no Cuando se enamoran comienzan a estar pendientes del otro -y lo que es peor, dependientes-, a pensar en él. Cuando han satisfecho su apetito sexual con el amado, vuelven a pensar en él o ella; si no lo han satisfecho, piensan aún más a menudo.” (pág. 86-87)

Creo que era el periodista Aberasturi quien, en su juventud, se enamoraba con la esperanza de no ser correspondido para entrar así en un estado de desesperación que le facilitaba su capacidad poética.

“El problema viene de una confusión semántica a saber, llamar amor a aquello que no lo es, a lo que es más bien su opuesto: egoísmo, miedo, posesión, dependencia.” (pág. 88)

“¿Qué es el amor para el noventa y nueve por ciento de los humanos? Primero una obsesión, luego control y al final bronca. O sea, un palo. Por fin, todo esto se llega a estabilizar en un egoísmo a dos aglutinado por el miedo a la soledad. El lema es: «yo me fastidio cuando tú me lo pides para que tú te fastidies cuando yo te lo pida» o «yo no veré Dallas, pero tú no me lleves a la ópera», etc. Hasta alcanzar un equilibrio en la anulación mutua que, en los casos más sensatos suele llevar a la anulación canónica. Una vez separados, como son incapaces de vivir solos, buscan otro personaje para repetir el mismo esquema.” (pág. 89)

CAPÍTULO IV AROMA FUGITIVOS
“Como el canibalismo está abolido, el tacto y el olfato son los sentidos de la intimidad con la persona amada; y el amor bien entendido, como la caridad, empieza por uno mismo: sin gustarse a sí mismo, sin sentirse bien dentro de la piel, sin amor propio, en una palabra, nadie es capaz de hacer la vida agradable a los demás, que es el secreto de la amabilidad. Y el que es amable acaba por ser amado.” (pág. 94) Gramaticalmente es una perogrullada.

El almizcle ahora se sintetiza pero durante mucho tiempo fue la base de perfúmenes muy apreciados por sus componentes feronómicos. En origen se obtenía de los testículos del ciervo, También se podía obtener de un gato chino cuando se le apaleaba y se enfurecía.
Otra base de perfúmenes era el ámbar gris de las ballenas. Se cuenta que el marinero que entraba en contacto con él,enloquecía por su intenso perfume

Aix-en-Provence, en la Provenza, a camino entre los Alpes y el Mediterráneo, es la ciudad más vivible de Europa para Racionero. Más al interior está Grasse, la cuna de los perfumistas.

“Al despertarme, de madrugada, quemo una barrita de incienso chino con olor a violetas. El sándalo lo dejo para los atardeceres y el almizcle para las batallas. La mirra va muy bien para meditar. Y a cualquier hora me gusta el liquen. El incienso chino es más fino que el hindú y no tan potente como el japonés.” (pág. 99)

Carlo Cipolla, además de su teoría sobre la estupidez humana, fue profesor de Racionero en Berkeley. Una vez encontró en un anticuario un reloj de aromas chino que iba soltando diferentes inciensos a lo largo del día.

“La encina, al tener hongos y liquen en su corteza despide ese olor característico -yo lo llamaré el olor ibérico por excelencia- de los pueblos de este país en invierno.” (pág. 100)

“Porque el olor del bosque en verano es demasiado monótono, le falta la sutileza de la humedad. Tomen un té Lobsang-suchong y paladearán lo que quiero decir.” (pág. 102)

CAPÍTULO V GRITOS Y SUSURROS
“¿Alguien encuentra normal pedirle a Arzak que escriba tres páginas para explicarnos por qué debe gustarnos un arroz? Pues eso es lo que hacen los pintores y músicos de vanguardia: valerse de unos críticos para que nos demuestren por qué aquello es importante y nos culpabilicen si cometemos la osadía de poner en duda su calidad.” (pág. 108)

“Nadie, ni siquiera Beethoven, ha alcanzado la grandiosidad colosal de Wagner: la entrada en el templo de Parsifal o el Gotterdamnerung de la Tetralogía son la Capilla Sixtina de la música, la creación y el juicio final titánicos, sobrecogedores.” (pág. 111)

“Furtwangler hacía de cada interpretación una obra de arte: no hay dos grabaciones suyas que sean iguales, pero además, y aquí está lo prodigioso, una pieza dirigida por él parece completamente nueva aunque se haya oído cientos de veces. Furtwangler es capaz de hacer oír por primera vez la archisabida obertura de Tanhauser o los cuatro primeros compases de la Quinta de Beethoven y replantear lo que había pretendido decir su autor. Basta oír el principio de la Quinta Sinfonía, la famosa llamada del destino, que Furtwangler logra transformar y darla como una inquietud, como una pregunta y no como una llamada; basta oír el adagio vacilante de su Novena Sinfonía, preñado de misterio o la marcha fúnebre de la Heróica para ver que estamos en otro mundo, ante fragmentos de una sensibilidad perdida, y que el mundo, se ha hecho más rico por ello.” (pág. 119-120)

CAPÍTULO VI VISLUMBRES
Las vinculaciones con Huxley son notorias: “Las piedras preciosas son preciosas porque nos hablan de secretos paraísos escondidos en las inexploradas circunvalaciones del cerebro; sólo unos pocos privilegiados, locos o santos, han logrado cerrar las conexiones, cruzar las sinapsis neuronales que son los puentes del paraíso perdido, y lo que para ellos fue una visión, permanece para nosotros, incompletos humanos que sólo usamos la décima parte del cerebro, como una intuición y una promesa, un vago recuerdo y un mito del paraíso perdido donde los árboles daban leche y miel y fuego y color cristalino; y por eso pusimos los rosetones en las iglesias y nos recreamos en el luminoso arroyo de luz de las antorchas arrancando destellos a los damascos, oros y terciopelos de los bienaventurados celestiales en las procesiones. Por eso amamos los fuegos artificiales, que son efímeros como nosotros, y luminosos, como quisiéramos ser.” (pág. 126-127)

“Si la religiosidad protestante tomó un cariz de seria laboriosidad y sobria acumulación económica que -según Weber y Tawney- dieron origen al capitalismo europeo, el individualismo mediterráneo voló hacia la abstracción celestial intentando dar alcance a una realidad invisible que acaba por ser el propio estado de ánimo, captado en experiencias psicosomáticas incomunicables en lenguaje normal. «Volé tan alto, tan alto que conseguí dar a la caza alcance»; «Quedé sin saber sabiendo, toda ciencia trascendiendo»; «Oh noche, amable más que la alborada, oh noche que juntaste amado con amada, amada en el amado transformada».” (pág. 129)

“Es cierto que la juventud actual crece en un mundo difícil que le desborda, en una contradicción entre prosperidad tecnológica y opciones vitales, opulencia consumista y moral puritana y que estas paradojas desconciertan; pero la decisión de pasar de todo conlleva peligros evidentes,” (pág. 131)

“Si el hombre tiene una intuición innata de lo espiritual, es comprensible que  busque confirmarla: de ahí las sectas embaucadoras de jóvenes crédulos, los gurús exportables y los traficantes de paraísos artificiales. En todos los pueblos primitivos encuentran los antropólogos ceremonias rituales con ingestión de drogas: el mescalito de los indios mexicanos, la ayahuasca de los ecuatorianos, la amanita muscaria de los chamanes en Eurasia, el soma de los hindúes. Debidamente controlada por los sacerdotes del culto, la sustancia psicodélica no nociva podrá ser una experiencia enriquecedora. Descontrolada como se toma hoy dia, o demasiado aséptica, en las experiencias psiquiátricas, no conduce a nada positivo en el terreno espiritual y lleva, en el peor de los casos, al embrutecimiento mental y la decadencia física.” (pág. 132)

“El racionalismo científico ha negado la existencia de realidades alternativas a la percepción racional. Ahora estas experiencias reprimidas, negadas e ignoradas irrumpen por la puerta trasera y provocan confusión y alarma. «Hay más cosas en el cielo y en la tierra, Horacio, de las que sueña tu filosofía» -advierte Hamlet-; y la ciencia debe ahora dar un paso de gigante para incorporar realidades que, desde Galileo y Descartes, despreció como metafísicas.” (pág. 133)

CAPÍTULO VII SEXTO SENTIDO
“La felicidad se suele personificar en un orondo millonario, un ejecutivo agresivo con éxito en los negocios, un deportista triunfante, un amante pletórico, una familia numerosa obediente en torno al patriarca o todas esas cosas juntas. En Oriente, antes de que Japón se americanizase y Kissinger fuera a China, la felicidad se personificaba en el ermitaño, el poeta vagabundo, el hombre liberado que no posee nada.” (pág- 138-139)

«La existencia de un corazón amigo, transforma

el ancho mundo en un cordial vecindario» (citado en pág. 148)

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