dissabte, 11 de febrer del 2017

Diosas (Joseph Campbell) CAPÍTULO II DIOSA-MADRE CREADORA

CAPÍTULO II DIOSA-MADRE CREADORA
Los estudios más recientes sitúan los cultos más antiguos de la Diosa en torno al 7.000 a.C. en Europa. En la India hacia el 2.500 a.C.

La aparición de la agricultura por esquejes –no semillas, la horticultura y la domesticación animal parece que se remonta al 11.000 a.C. junto a los ríos de Tailandia, Camboya y Vietnam. Las mujeres eran las encargadas de estas tareas mientras los hombres se dedicaban a la pesca.

La agricultura con semillas y el arado se relacionan con el acto sexual y pasa a ser competencias de los hombres.

Çatal Hüyük sería probablemente la primera comunidad urbano-agrícola. Su estructura es similar a la de los indios Pueblo del SW americano. Se entra y se sale mediante escaleras por los terrados. En sus cerámicas del 6.000 a.C. ya aparece la Diosa. Hasta el cuarto milenio a.C. no se construyen murallas como defensa a los ataques de los semitas del sur. Sargón I sería el primer conquistador del que hay noticia escrita en 2350 a.C.

La pieza de esquisto verde con la Diosa con un hombre y la Diosa con un niño manifestando su poder transformador es del 5.800 a.C.

La Diosa dando a luz flanqueada de dos grandes felinos se encontró en un granero. Se trata de una diosa de fecundidad y de la agricultura a la que se le reza para obtener buenas cosechas. La vinculación con los felinos se mantendrá hasta la Edad Media con la bruja y el gato negro.

Esa disposición se mantiene en las representaciones de Cibeles en la Roma del siglo III d.C. Cibeles llega a Roma en el siglo II a.C. y se hace muy popular. En su cabeza lleva una corona que simboliza la ciudad. Es una diosa protectora de la ciudad cuyos muros simbolizan el tiempo y espacio que nos rodea constituyendo un microcosmos. Lleva el disco solar que permite al alma acceder al infinito y renacer. Los leones que le acompañan simbolizan el sol [en la estatua madrileña, los leones son Atalanta e Hipómanes. Parece ser que una vez vencida en la carrera, Atalanta abandonó su talante reprimido y, no pudiendo aguantarse, tuvo relaciones con Hipómanes en un templo de Cibeles quien les castigó convirtiéndolos en leones que, según los griegos, no se podían aparear entre ellos sino con leopardos. También, en Madrid, tenemos a Atis, que enloqueció por su amor a Cibeles y se auto-castró]. En esta tradición, la luna es masculina. En algunas tradiciones griegas se vincula Cibeles con Rea y Atis pasa a ser su hijo muerto y renacido. Sus siervos son los coribantes seres demoníacos semi-humanos. Los sacerdotes, llamados galos, eran eunucos auto-castrados vestidos con ropa femenina, con el pelo muy largo y untados con ungüentos fragantes.

En algunas representaciones de Çatal Hüyúk de la Diosa, los leones se miran de frente y son macho y hembra. Para llegar a la Diosa, para trascender, hay que pasar entre los leones. Cruzar los opuestos, las Simplégades, es abandonar la inocencia del Jardín del Paraíso.

En Çatal Hüyük vemos una Diosa pariendo un toro, símbolo de la luna y de la muerte y el renacimiento. En otro altar de la misma ciudad hay una cabeza de toro sobre una calavera humana. Un buitre, agente de la Diosa, se abalanza sobre un cuerpo sin aquella cabeza para reciclarlo. Es como la Diosa buitre Nekbet de Egipto. En un Sutra, Buda se dirige a sus seguidores desde una montaña –como Jesús o Moises- El nombre de la montaña es la Colina de los Buitres.

Marija Gimbutas advierte que las piernas humanas del buitre demuestran que se trata de la Diosa que ha adoptado la forma de buitre señalando la coincidencia de vida y muerte.

La cabeza sería el centro de la conciencia [eso es discutible, en muchas culturas la conciencia se creía que residía en el corazón] que ha de reencarnarse. Los dioses muertos y renacidos del Mediterráneo están vinculados a la Luna: Osiris, Atis, Adonis y Jesús. La Luna pasa tres noches en la oscuridad igual que Jesús estuvo tres días muerto.

Entre los Malekula de la Polinesia, los hombres, al no tener nada que hacer se montan sus sociedades secretas iniciáticas basadas en la obtención de colmillos de cerdos con varios anillos. Es un método iniciático para superar los laberintos que conducen a la morada de los muertos que solo pueden superar sacrificando su cerdo a la Diosa.

Otro rito Malekula vinculado al cerdo es la entrega al niño de un cerdo al que ha de tomar afecto. Cuando el niño quiere más al cerdo, el padre le ayuda a sacrificarlo. De ese modo consigue desvincularse del mundo afectivo femenino. Más adelante cuidará otro cerdo que también sacrificará y reforzará la superación del principio erótico por el principio de la agresividad.

Gimbutas señala la relación entre las sociedades agrícolas y la civilización. En cambio, a partir del 4.000 a.C. los indoeuropeos llegan al Don y al Volga con sus dioses masculinos y su modo de vida ganadero. El culto a la Diosa aguanta en el Egeo hasta el 1500 a.C.

Algunas figuras de la Diosa demuestran que no solo es un símbolo de fecundidad. La presencia de cuellos largos y cabeza de ave evocan el pilar que constituye la energía cósmica y la espiritualidad en forma de ave. La Diosa es fertilidad, pero también es quien nos recibe en la muerte y quien nos da la espiritualidad creativa.

La función espiritual aviforme la tenemos en la paloma de Afrodita y en el pavo real de Hera.

La edad del cobre es el tiempo del uso de ese material para herramientas y arte. Aún no han llegado los indoeuropeos con su bronce aplicado a las armas.

Sir James Frazer, en 1890, vinculaba a Deméter y Perséfone con el cerdo y el laberinto.

Fuera de la tradición bíblica, la serpiente es símbolo de renovación junto al toro y a la Luna.  El águila, ave solar, ataca a la serpiente que renace El león, símbolo del Sol ataca al toro que renace, El Sol, mata a la Luna que siempre renace. Así, el toro, siempre macho, es el principal animal sacrificado en Europa.

En 3500 a.C. los indoeuropeos atraviesan los Balcanes y llegan a Grecia pero no ocupan Creta hasta el 1.500 a.C. Por tanto, el culto a la Diosa se mantiene en Creta hasta esa fecha.
Michael Ventris, tras la Segunda Guerra Mundial consigue descifrar el Lineal B de los palacios minoicos que había descubierto Evans en Cnosos y que había datado hacia el XIII a. C. Ventris demostró que era una forma indoeuropea de griego arcaico. Así pues, los indoeuropeos llegaron a Creta pero no la dominaron como la Grecia continental.

En Creta la Diosa se presentaba con un hacha de doble filo o labrys (de aquí la palabra laberinto) en cada mano. La forma es lunar. Se sacrificaba un toro macho –el que renace- nunca una hembra –la que transforma.

A diferencia de las mitologías androcéntricas, en Creta, el Sol es femenino y la Luna masculino. Ha quedado en el alemán (die Sonne y der Mond). En el círculo polar ártico hay una leyenda en que “la sol” descubre que su hermano luna la visita cada noche. Al ser consciente que es su hermano huye pero, en cada eclipse, su hermano luna le caza y se produce su ocultación,

En los ritos taurinos cretenses, el torero es el sol femenino y el toro la luna masculina.

Frazer, en La rama dorada, indica que en las sociedades más arcaicas, la víctima favorita es el rey, puesto que es el más perfecto. Su sacrificio sería cada ocho años de acuerdo con el ciclo de Venus. Nunca había representaciones de reyes viejos porque morían antes.

En el círculo de Nestor, dominan las figuras femeninas danzantes. En general, el componente femenino busca la experimentación a diferencia del componente masculino más centrado en lo teórico. La danza es la expresión de las bacantes en los ritos dionisíacos.

El objetivo de la meditación y de los actos mistéricos es avanzar entre los opuestos (yin y yan). En el siglo XIII, Eschenbach describe en su Parzival el Grail como un recipiente traído desde el cielo por ángeles neutrales en la lucha entre Dios y Lucifer. En francés Parce le Val significa el que atraviesa el valle.

Hacia 1480 a.C. [la datación no es precisa] se produce la explosión de la Isla de Tera (actual Santorini) que era, junto a Creta, el principal centro de devoción de la Diosa. La explosión solo es comparable con la de Krakatoa [hay evidencias en árboles de Canadá]. El tsunami afectó a Creta, Palestina y Egipto. Para muchos ahí está el origen de la Atlántida. A partir de ese momento, los micénicos indoeuropeos con sus hachas de bronce se convierten en la cultura dominante y la Diosa cede su lugar al dios masculino.

Diosas (Joseph Campbell) CAPÍTULO I EL MITO Y LO DIVINO FEMENINO

CAPÍTULO I. EL MITO Y LO DIVINO FEMENINO
La Tierra proporciona la vida y la alimenta. Por ello es análoga a lo femenino,

Existen dos órdenes principales de mitología primitiva:
  • Los pueblos agrícolas de diosas femeninas
  • Los pueblos nómadas ganaderos de dioses masculinos

El varón se dedica a la caza mayor activa y por eso se le vincula con la muerte. Su éxito es la acción y, en general corresponde a un individuo por encima del resto, el de mayor éxito.

En las zonas climáticamente más benignas, cualquiera puede acceder a la comida. Nadie celebra el éxito individual por conseguir una banana. En las zonas climáticamente agresivas, la caza puede ser el único sustento.

Ya en el 40.000 a.C. hay pinturas de cazadores exitosos en las cuevas. Las Venus femeninas desnudas nunca están en las cuevas. No obstante, hay una colaboración espiritual femenina para que el cazador masculino pueda tener éxito en la caza como descubrió Leo Frobenius entre los pigmeos.

El rito se desarrolla en la cueva que es la simbolización de la Diosa. Los animales representados aceptan ser sacrificados a cambio de volver a la vida garantizando así el ciclo de la vida. La cueva es el espacio femenino del segundo nacimiento virginal a lo espiritual. En la cueva pirenaica de Les Trois Frères hay un largo canal de 45 metros por 60 centímetros de anchura por el que se llega a una espaciosa cámara. Los niños nacían allí por segunda vez, en esta ocasión como hijos de la Madre Tierra.

Las Venus magdalenienses (período entre 15.000 y 8.000 BP con Altamira como máximo exponente en la Península) constituyen las primeras piezas objeto de veneración con sus grandes caderas y pechos simbolizando la fertilidad y la nutrición. La Venus de Laussel vincula la menstruación con la Luna. Las Venus están siempre desnudas, son naturales. En cambio, las representaciones pictóricas masculinas siempre presentan algún elemento añadido siendo por tanto representaciones sociales [discrepo; creo recordar pinturas simbólicas de hombres desnudos].

La madre genera la vida y la cuida en su inicio. El padre, para los hijos varones, es el iniciador en el mundo social-productivo.

Los Pies Negros tienen una leyenda de búfalos que relaciona la hija con el padre y con los animales. Juntos llegan a un consenso de sacrificio y regeneración para mantener el ciclo de la vida con mucha relación con el modelo de caza de los pigmeos africanos.

En la mayor parte de las mitologías, la imagen adorada es un símbolo de la Naturaleza, no un objeto final. En cambio, en las religiones monoteístas de origen semítico, Dios es el final y se desvincula de la Naturaleza. Paradójicamente, los idólatras son los monoteístas.

El tradicional Vía Crucis acaba en la tumba y no considera ni la Resurrección ni la Ascensión [El capítulo es de 1983. Juan Pablo II, en 1991, añadió una decimoquinta estación con la resurrección pero no ha tenido mucho éxito], es decir, se queda en lo físico, sin trascendencia. De todos modos, a la velocidad de la luz, Cristo aún seguiría en nuestra galaxia y no habría llegado a los cielos.

En general, el mito es una forma de participar y agradecer sus dones a la naturaleza pero, para los pueblos semíticos, la naturaleza en forma de desierto no era precisamente amigable. Por ello, probablemente tuvieron que confiar más en su comunidad y por ello, el dios tribal se convierte en la figura dominante.

Griegos, romanos, hindúes o egipcios identificaron sus dioses en los de los otros pueblos. César, en el libro sexto de la Guerra de las Galias, se refiere a los dioses celtas con sus nombres romanos. En cambio, para los hebreos, los otros dioses son diablos o abominaciones. Los conquistadores españoles tildan de diablos a los dioses de las culturas americanas.

El papel de la Virgen María suscita controversias entre cristianos y protestantes. Los católicos argumentan que no adoran a la Virgen, la veneran, la usan como intermediaria para acceder a Dios. De esa forma, lo femenino se mantiene en un segundo plano jerárquico.

En la India [supongo que la occidentalización lo ha matizado, puesto que asesinatos y violaciones están a la orden del día en la India de 2016] los tres peores crímenes son matar a una vaca, matar a un brahmán y matar a una mujer puesto que los tres son elementos sagrados.

En las religiones más primitivas, la Diosa solo es la Tierra. En el momento en que se supera el nivel terrestre y se considera la bóveda celestial con las estrellas, la Diosa también ocupa ese espacio y nos ubica en su matriz incluyendo a los dioses.

Schopenhauer armoniza Kant con la idea hindú de māyā, explicándose como podemos poner en peligro, sin dudarlo, nuestra vida por salvar a un desconocido de un peligro inminente. Es la Mitleid o compasión en el sentido de sufrir con [de ponerse en el lugar del otro, decía Kundera] , de una comprensión metafísica de reconocerse en el otro, en la vida, de formar parte del todo.

San Pablo dice “Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí” que puede ser interpretado como una aseveración budista.

Daisetz Suzuki explica la historia de un estudiante zen que le pregunta a su maestro si posee él la naturaleza de Buda. El maestro le dice que en él no está. Pero, ¿cómo puede ser? –pregunta el estudiante- si la naturaleza de Buda está en las flores, en las piedras y en todo. Porque tú me has planteado esa pregunta estúpida, contesta el maestro. La función del mito es ponernos en sintonía con todo lo que nos rodea.

Los Navajos han llegado a la conclusión de que todo está deificado, y de ese modo, todo el poder divino está trabajando para ellos.

Diosas (Joseph Campbell) INTRODUCCION

INTRODUCCIÓN. A PROPÓSITO DE LA GRAN DIOSA
La mujer se está introduciendo en el mundo del hombre sin un referente mitológico propio. El desafío es florecer como individuos, no como arquetipos ni como imitación de lo masculino. El momento actual es interesante porque no hay modelos para las nuevas situaciones.

El Paleolítico abarca desde unos 2,85 millones de años hasta hace unos 12.000, es decir, en torno al 10.000 a.C. Las representaciones más recientes, entre el 30.000 y el 10.000 a. C. presentan a la mujer desnuda y al hombre activo. Eso coincide con mucha de la percepción actual: se valora a la mujer por su belleza y al hombre por su actividad.

La figura femenina era tallada en las moradas, nunca en las cuevas en donde no se vivía. (Carbonell recuerda que se vivía en las riberas de los ríos) Las cuevas eran el lugar mágico masculino. La cueva es el útero de la madre Tierra como lo serán las catedrales.

Existen varios mitos sobre conflictos entre el mundo femenino y el masculino, por ejemplo los pigmeos del Congo o los indios Ona de la Tierra del Fuego: En el origen, el poder mágico lo tenían las mujeres. Los hombres se lo robaron, las mataron y solo dejaron las más jóvenes a las que ocultaron ese conocimiento.

La mayor parte de los ritos expulsan y espantan a las mujeres aunque unos pocos, de carácter muy sagrado, permiten la participación de la mujer.

Con la aparición de la siembra y la recolección, la magia de la mujer, al coincidir con la magia de la Tierra tomo un papel preponderante. Para Campbell, si alguna vez hubo matriarcado, debió darse en alguno de los tres primeros centros de la agricultura.
  1. Sudeste asiático (zona de Tailandia) en torno al 10.000 a.C.
  2. Sudeste de Europa y Oriente Próximo en torno al 7.000 – 5.000  a. C
  3. América Central y Perú en torno al 5.000 a. C.

En la zona de Tailandia, hacia el 10.000 a. C. las plantas cultivadas son brotes, no semillas. Los animales son el cerdo, el perro y las aves de corral. El mito refleja una época en que no se distinguen hombres ni mujeres ni animales y que concluye con un asesinato que puede ser cometido por toda la comunidad o una sola persona. Siempre se despedaza al muerto y se siembran sus pedazos. De ellos nacen las plantas comestibles. En el momento de ese asesinato, aparece la muerte y los sexos se separan. Probablemente también aparece el conocimiento del bien y del mal. El cuerpo de Cristo en la cruz es carne verdadera y sangre verdadera. El símbolo de la cruz coincide con el de la Tierra.

En la zona del Sudeste de Europa y Oriente próximo una de las imágenes de la Gran Diosa, en Çatal Hüyük, consiste en la misma mujer sentada espada contra espalda. La mujer de la izquierda está abrazada a un hombre; ella misma, a la derecha, tiene un bebé en sus brazos. La simbología es de recipiente transformador de la vida y del tiempo.
En Çatal Huyuk, el poder del sol es representado por el león y el de la luna –los cuernos- por el toro. Hay figuras de mujeres pariendo entre leones. En Roma, la misma diosa –ahora llamada Cibeles- está rodeada de leones.
En Çatal Hüyük, en otras representaciones, la Diosa pare un toro. La luna muere en el sol y el toro es destrozado por el león. Tanto el toro como los cuerpos de los humanos son ofrecidos al fuego –el sol en la Tierra- para su renacimiento.

En el Upanisad hindú, se explica que el cuerpo, en la pira funeraria, puede escoger el camino del humo (la Luna) para su regreso o reencarnación. Si escoge el del fuego (el Sol) ya ha llegado a su fin y no regresará jamás.

Tanto en Mesopotamia como en el Nilo, las primeras imágenes de la Diosa representan a una madre de pie con su hijo en brazos. En Egipto aparece como la diosa con cabeza de vaca Hathor [Hat= casa; Hor= Horus] Sus cuatro patas sostienen el cielo y su vientre esta salpicado de estrellas. También, en Egipto puede ser identificada con la diosa Nut con cabeza y manos en el oeste y los pies en el este.

En cambio, en Mesopotamia, las posiciones están invertidas. Lo masculino está arriba y lo femenino debajo. Del óceano primigenio, la diosa Nammu surgió una montaña llamada An-Ki. An es cielo-encima; Ki es tierra-debajo. An fecundó a Ki y nació el viento Enlil que empujó su padre hacia arriba.

En la Teogonía de Hesiodo Urano es separado de Gaias (o Gea)  por Cronos, hijo de ambos.

En Nueva Zelanda, el dios del cielo estaba tan pegado a la diosa de la Tierra que los demás dioses no pudieron nacer hasta que el dios del bosque plantó sus pies en su madre y alejó al padre.  

En Egipto no es el hijo del matrimonio Tierra-Cielo, es el padre de ambos (por tanto son hermanos) que es Shu, dios del Aire, esposo de Tefnut, diosa con cabeza de león. En ocasones Tefnut se vincula a otra diosa, Sejmet,  relacionada con el poder del Sol y casada con el dios de la Luna.

La vinculación con la Diosa madre es continua en Egipto. Los faraones, considerados como la encarnación de Osiris llevan un cinturón con la cabeza de Hathor. La parte trasera del cinturón lleva la cola del marido de Hathor, el toro-luna que se engendra a sí mismo. Horus, hijo de Osiris, cada día viaja por el vientre de Nut acabando en su boca y renaciendo, al día siguiente por la matriz de Nut en una especie de alumbramiento virginal.

Seth asesina a Osiris que ha sido seducido por Neftis. El cuerpo de Osiris es despedazado pero Isis, con una de sus partes engendra a Horus y, al final, consigue recomponerlo. Osiris reinará en el inframundo como Juez y Señor de los Muertos. Horus será faraón en el reino de los vivos. Isis y Neftis custodiarán el trono de Osiris y, a su vez, Isis es el trono de Horus. Por tanto, como María, Isis tiene a Horus en su regazo. Así, en ocasiones, el faraón es representado mamando de Isis.

Desde la Media Luna Fértil pasando por Asia Menor hasta los Balcanes era una zona de adoración a la Gran Diosa y de economía basada en la agricultura. En la zona exterior, el mundo era de nómadas ganaderos: pastores semitas de ovejas y cabras que llegarían a domesticar el camello. Al norte, los ganaderos indoeuropeos luchan con hachas y descubren el bronce en el IV milenio a.C. En el III  milenio a. C, domestican el caballo e inventan el carro de guerra. En el II milenio consiguen dominar el hierro. En el primer milenio a. C. ya dominan toda Europa y buena parte de Asia. Sus dioses son masculinos y provocan el trueno. Algunos de los dioses semitas son Marduk, Ashshur y Yahvé. Entre los indoeuropeos tenemos a Zeus, Thor, Júpiter e Indra.

La tendencia era que el dios invasor indoeuropeo se casase con la diosa conquistada. Eso explicaría las múltiples relaciones de Zeus.

Los invasores semitas arrasan y anulan las diosas vigentes. El primer gran rey semita en Mesopotamia es Sargón de Acad en el 2350 a. C. Nace de una madre humilde y es arrojado al río en una canasta de Juncos. Un jardinero, Akki, lo salva y cuando Sargón ya es jardinero, la diosa Ishtar le concede su amor. A partir de entonces será rey. Esta leyenda es la base, 1500 años más tarde, de la de Moises.

El segundo gran rey semita es Hammurabi (hacia el 1750 a.C.) Puede que se corresponda con el Nimrod del Génesis. Bajo su reinado se escribe la leyenda del dios solar Marduk vencedor de Tiamat, diosa del océano primigenio. Todos los dioses temen a Tiamat, pero Marduk la mata. La parte en dos y con una parte crea el cielo y con otra el fondo del océano; así las aguas no pueden escapar. Una vez creado este espacio, distribuye los dioses por el Cielo, por la Tierra y por el Abismo. Finalmente crea al hombre para que sirva a los dioses. Se ha pasado de una Tiamat viva, orgánica a un mundo muerto, que funciona como edificio con los hombres como esclavos de los dioses. Al mismo tiempo se ha pasado de una diosa universal de la naturaleza al dominio de los dioses tribales.

La otra epopeya de los tiempos de Hammurabi es el mito de Gilgamesh. Aterrorizado por la idea de la muerte, en busca de la flor de la vida, se sumerge en el océano primigenio y encuentra la flor pero, cuando llega está tan agotado que se queda dormido. Una serpiente, que pasaba por allí, se la come y es, desde entonces que, como la Luna, puede mudar su piel. El hombre, sin embargo, sigue siendo mortal.

En resumen, Sargón es amado por Tiamat y Tiamat es asesinada por Marduk. En las siguientes epopeyas, Tiamat será maldecida.

En  las religiones del libro, Dios se da cuenta que su esclavo-jardinero Adán ha sido tentado por su esposa y una serpiente para comer del árbol de la ciencia del bien y del mal que era solo suyo. Maldice a la serpiente a arrastrarse y a la mujer a parir con dolor. Al jardinero le condena a ganarse el pan con el sudor de su frente en una tierra maldita. Y, finalmente ordena a los ángeles que le alejen del árbol de la vida, no vaya a ser que consiga ser inmortal.

El árbol de la ciencia tiene conexiones con el Árbol Bo bajo el que Gautama-Buda se perfeccionaba y bajo el que la Serpiente Cósmica Mucalinda le protegió de un diluvio. La Diosa, en forma de Eva y como mensajera de la Diosa, intentó el acceso del hombre al conocimiento.

Los hebreos fueron mucho más agresivo con la Diosa que los indoeuropeos. Zeus tuvo que someterse a Moira, el destino, en cambio, Yahvé, considera la Diosa de los vecinos cananeos como abominación. Yahvé es el único. Mientras los indoeuropeos fueron aceptando el sustrato existente y civilizándose los hebreos se opusieron.

Freud, en Moises y el monoteísmo, plantea que mientras los demás pueblos del Mediterráneo aprendían a leer poéticamente sus mitos, los hebreos se aferraban a un modo de lectura religiosa. Así, cuando en el Génesis Elohim (Dios en plural mayestático arcaico) se mueve sobre las aguas de las Profundidades (tehom) es posible que se refiera a Ti’amat. Probablemente no fueron capaces ni de comprender su propia tradición.

En la Grecia post-indoeuropea, la progresiva civilización con el re-encuentro con lo femenino permite que en la Odisea (escrita según Samuel Butler por una mujer) Circe introduce a Odiseo en los misterios de su cuerpo, en los del mundo de los muertos y los de la Isla del Sol, padre de Circe. Al mismo tiempo aparece en la India el Kena Upanisad en que la diosa Uma, hija del Himalaya, introduce a tres dioses veda-indoeuropeos (Agni, Vayu e Indra) en los misterios del brahmán.
En Grecia aparecen los misterios eleusinos en honor a Demeter y Perséfone. El Oráculo de Delfos con su Pitonisa tuvo una importancia fundamental. En la India, el culto a Kali aumentaba progresivamente.

Cuando Alejandro llega en 327 a.C. al Punjab las corrientes de sincretismo entre Oriente y Occidente se intensifican al máximo. En 100 a.C. la Ruta de la Seda entre Siria, India y China funciona a todo ritmo. En el 49 a.C. César ha conquistado la Galia. Cuando nace Cristo, los movimientos de dioses, ideas y creencias tienen vía libre.

En Efeso, en el templo de Artemís, en 431 d.C. se declaró que María era lo que había sido la Diosa: la madre de Dios: Theotokos.
Diosas de Joseph Campbell

Título: Diosas. Misterio de lo divino femenino
Título original: Goddesses. Mysterie of the Feminine Divine
Autor: Joseph Campbell
Año: 2013
Edición y recopilación: Safron Rossi
Traductora: Cristina Serna
Editorial: Atalanta
Edición: 1ª 2015
Páginas: 389 + Notas + Bibliografías + Índice onomástico
ISBN: 978-84-943770-4-4
DIBA: 292 CAM


INDICE
Prefacio de Safron Rossi
Introducción. A propósito de la Gran Diosa
La Diosa en la Edad de Piedra antigua
Magia femenina y masculina: conflicto y acuerdo
La Diosa de los primeros agricultores
La degradación de la Diosa
Su Regreso
Capítulo I: El mito y lo divino femenino
La Diosa en las culturas del Paleolítico
La Diosa como naturaleza
Capítulo II: Diosa-Madre creadora
Neolítico y Edad de Bronce antigua
De la piedra al cobre: Anatolia y Europa antigua
Del cobre al bronce: Creta
Capítulo III: La influencia indoeuropea
Espadas y Lenguajes
Túmulos y satis
Micenas
Capítulo IV: Diosas sumerias y egipcias
El Campo abstracto: el nacimiento de la civilización
La influencia semítica: Sargón y Hammurabi
Egipto
El mito de Isis y Osiris
Capítulo V: Diosas y dioses del panteón griego
El número de las diosas
Ártemis
Apolo
Dioniso
Zeus
Ares
Atenea
Capítulo VI: La Ilíada y la Odisea
Regreso a la Diosa
El Juicio de Paris
La Ilíada
La Odisea
Capítulo VII: Misterios de transformación
La Diosa del pasado y del futuro
Cultos mistéricos
El rapto de Perséfone
Dioniso y lo divino femenino
Capítulo VIII: Amor: lo femenino en el romance europeo
La Virgen María
La corte del amor
El Renacimiento de la Diosa
El despegar
Apéndice
Prólogo al libro El lenguaje de la Diosa de Marija Gimbutas
Notas
Estudios sobre la Diosa
Bibliografía de Joseph Campbell
Créditos de las imágenes

Índice onomástico y conceptual

Donat que es tracta d'un llibre molt dens, fer una ressenya-resum en un sol post seria molt tediós. Per tant, faré una entrada per cadascun dels capítols.

En línies generals, la idea es que hagué una primera cultura -pot ser no civilització en termes de que encara no hi havia ciutats- que en ple contacte amb la natura i el cicle de la vida honorava a una deessa que es manifestava en tot. Per tant, tot seria una deessa i la deessa ho seria tot, és a dir, res de monoteisme tal com l'entenem.

Les invasions indoeuropees, de pobles ramaders i transhumants amb noves armes, van conquerir l'espai de la deessa però, en general aportaren deus masculins que saberen sincretitzar-se amb la cultura de la deessa establint, per exemple, matrimonis de déus. Les cultures semítiques (jueus, cristians i musulmans) en canvi, amb una història d'enfrontament amb la natura aportaren un únic déu que no acceptà la convivència amb la deessa i feu tot el possible per eliminar-la.

dimecres, 8 de febrer del 2017

Vi grec amb aigua i els misteris d'Eleusis

En El camino a Eleusis de Wasson, Hofmann i Ruck hi ha una explicació del costum grec de diluir el vi amb aigua. La idea bàsica es que, al no coneixer la destilació, a partir d'un 14% d'alcohol, els fongs que produeixen la fermentació moren. Per tant, no podien passar d'aquest volum. Aleshores, perquè ho havien de barrejar amb aigua si, com a màxim era tan fort com una cervessa intensa? Com podia ser necessari barrejar-ho fins amb 20 parts d'aigua? Perquè li ficaven de tot...

En l'edició castellana de FCE ho teniu a les pàgines 64 a 66

This custom of diluting wine deserves our attention since the Greeks did not know the art of distillation and hence the alcoholic content of their wines could not have exceeded about fourteen per cent, at which concentration the alcohol from natural fermentation becomes fatal to the fungus that produced it, thereby terminating the process. Simple evaporation without distillation could not increase the alcoholic content since alcohol, which has a lower boiling point than water, will merely escape to the air, leaving the final product weaker instead of more concentrated. Alcohol in fact was never isolated as the toxin in wine and there is no word for it in ancient Greek. Hence the dilution of wine, usually with at least three parts of water, could be expected to produce a drink of slight inebriating properties. 

That, however, was not the case. The word for drunkenness in Greek designates a state of raving madness. We hear of some wines so strong that they could be diluted with twenty parts of water and that required at least eight parts water to be drunk safely, for, according to report, the drinking of certain wines straight actually caused permanent brain damage and in some cases even death. Just three small cups of diluted wine were enough in fact to bring the drinker to the threshold of madness. Obviously the alcohol could not have been the cause of these extreme reactions. We can also document the fact that different wines were capable of inducing different physical symptoms, ranging from slumber to insomnia and hallucinations.
 
The solution to this apparent contradiction is simply that ancient wine, like the wine of most early peoples, did not contain alcohol as its sole inebriant but was ordinarily a variable infusion of herbal toxins in a vinous liquid. Unguents, spices, and herbs, all with recognized psychotropic properties, could be added to the wine at the ceremony of its dilution with water. A description of such a ceremony occurs in Homer's Odyssey, where Helen prepares a special wine by adding the euphoric nepenthes to the wine that she serves her husband and his guest. The fact is that the Greeks had devised a spectrum of ingredients for their drinks, each with is own properties. 

Thus the wine of Dionysus was the principle medium whereby the classical Greeks continued to partake of the ancient ecstasy resident in all the vegetative forms that were the Earth's child. In social situations, the drinking was regulated by a leader, who determined the degree of inebriation that he would impose upon the revelers as they ceremonially drank a measured sequence of toasts. At sacral events, the wine would be more potent and the express purpose of the drinking was to induce that deeper drunkenness in which the presence of the deity could be felt.