dissabte, 11 de febrer de 2017

Diosas (Joseph Campbell) INTRODUCCION

INTRODUCCIÓN. A PROPÓSITO DE LA GRAN DIOSA
La mujer se está introduciendo en el mundo del hombre sin un referente mitológico propio. El desafío es florecer como individuos, no como arquetipos ni como imitación de lo masculino. El momento actual es interesante porque no hay modelos para las nuevas situaciones.

El Paleolítico abarca desde unos 2,85 millones de años hasta hace unos 12.000, es decir, en torno al 10.000 a.C. Las representaciones más recientes, entre el 30.000 y el 10.000 a. C. presentan a la mujer desnuda y al hombre activo. Eso coincide con mucha de la percepción actual: se valora a la mujer por su belleza y al hombre por su actividad.

La figura femenina era tallada en las moradas, nunca en las cuevas en donde no se vivía. (Carbonell recuerda que se vivía en las riberas de los ríos) Las cuevas eran el lugar mágico masculino. La cueva es el útero de la madre Tierra como lo serán las catedrales.

Existen varios mitos sobre conflictos entre el mundo femenino y el masculino, por ejemplo los pigmeos del Congo o los indios Ona de la Tierra del Fuego: En el origen, el poder mágico lo tenían las mujeres. Los hombres se lo robaron, las mataron y solo dejaron las más jóvenes a las que ocultaron ese conocimiento.

La mayor parte de los ritos expulsan y espantan a las mujeres aunque unos pocos, de carácter muy sagrado, permiten la participación de la mujer.

Con la aparición de la siembra y la recolección, la magia de la mujer, al coincidir con la magia de la Tierra tomo un papel preponderante. Para Campbell, si alguna vez hubo matriarcado, debió darse en alguno de los tres primeros centros de la agricultura.
  1. Sudeste asiático (zona de Tailandia) en torno al 10.000 a.C.
  2. Sudeste de Europa y Oriente Próximo en torno al 7.000 – 5.000  a. C
  3. América Central y Perú en torno al 5.000 a. C.

En la zona de Tailandia, hacia el 10.000 a. C. las plantas cultivadas son brotes, no semillas. Los animales son el cerdo, el perro y las aves de corral. El mito refleja una época en que no se distinguen hombres ni mujeres ni animales y que concluye con un asesinato que puede ser cometido por toda la comunidad o una sola persona. Siempre se despedaza al muerto y se siembran sus pedazos. De ellos nacen las plantas comestibles. En el momento de ese asesinato, aparece la muerte y los sexos se separan. Probablemente también aparece el conocimiento del bien y del mal. El cuerpo de Cristo en la cruz es carne verdadera y sangre verdadera. El símbolo de la cruz coincide con el de la Tierra.

En la zona del Sudeste de Europa y Oriente próximo una de las imágenes de la Gran Diosa, en Çatal Hüyük, consiste en la misma mujer sentada espada contra espalda. La mujer de la izquierda está abrazada a un hombre; ella misma, a la derecha, tiene un bebé en sus brazos. La simbología es de recipiente transformador de la vida y del tiempo.
En Çatal Huyuk, el poder del sol es representado por el león y el de la luna –los cuernos- por el toro. Hay figuras de mujeres pariendo entre leones. En Roma, la misma diosa –ahora llamada Cibeles- está rodeada de leones.
En Çatal Hüyük, en otras representaciones, la Diosa pare un toro. La luna muere en el sol y el toro es destrozado por el león. Tanto el toro como los cuerpos de los humanos son ofrecidos al fuego –el sol en la Tierra- para su renacimiento.

En el Upanisad hindú, se explica que el cuerpo, en la pira funeraria, puede escoger el camino del humo (la Luna) para su regreso o reencarnación. Si escoge el del fuego (el Sol) ya ha llegado a su fin y no regresará jamás.

Tanto en Mesopotamia como en el Nilo, las primeras imágenes de la Diosa representan a una madre de pie con su hijo en brazos. En Egipto aparece como la diosa con cabeza de vaca Hathor [Hat= casa; Hor= Horus] Sus cuatro patas sostienen el cielo y su vientre esta salpicado de estrellas. También, en Egipto puede ser identificada con la diosa Nut con cabeza y manos en el oeste y los pies en el este.

En cambio, en Mesopotamia, las posiciones están invertidas. Lo masculino está arriba y lo femenino debajo. Del óceano primigenio, la diosa Nammu surgió una montaña llamada An-Ki. An es cielo-encima; Ki es tierra-debajo. An fecundó a Ki y nació el viento Enlil que empujó su padre hacia arriba.

En la Teogonía de Hesiodo Urano es separado de Gaias (o Gea)  por Cronos, hijo de ambos.

En Nueva Zelanda, el dios del cielo estaba tan pegado a la diosa de la Tierra que los demás dioses no pudieron nacer hasta que el dios del bosque plantó sus pies en su madre y alejó al padre.  

En Egipto no es el hijo del matrimonio Tierra-Cielo, es el padre de ambos (por tanto son hermanos) que es Shu, dios del Aire, esposo de Tefnut, diosa con cabeza de león. En ocasones Tefnut se vincula a otra diosa, Sejmet,  relacionada con el poder del Sol y casada con el dios de la Luna.

La vinculación con la Diosa madre es continua en Egipto. Los faraones, considerados como la encarnación de Osiris llevan un cinturón con la cabeza de Hathor. La parte trasera del cinturón lleva la cola del marido de Hathor, el toro-luna que se engendra a sí mismo. Horus, hijo de Osiris, cada día viaja por el vientre de Nut acabando en su boca y renaciendo, al día siguiente por la matriz de Nut en una especie de alumbramiento virginal.

Seth asesina a Osiris que ha sido seducido por Neftis. El cuerpo de Osiris es despedazado pero Isis, con una de sus partes engendra a Horus y, al final, consigue recomponerlo. Osiris reinará en el inframundo como Juez y Señor de los Muertos. Horus será faraón en el reino de los vivos. Isis y Neftis custodiarán el trono de Osiris y, a su vez, Isis es el trono de Horus. Por tanto, como María, Isis tiene a Horus en su regazo. Así, en ocasiones, el faraón es representado mamando de Isis.

Desde la Media Luna Fértil pasando por Asia Menor hasta los Balcanes era una zona de adoración a la Gran Diosa y de economía basada en la agricultura. En la zona exterior, el mundo era de nómadas ganaderos: pastores semitas de ovejas y cabras que llegarían a domesticar el camello. Al norte, los ganaderos indoeuropeos luchan con hachas y descubren el bronce en el IV milenio a.C. En el III  milenio a. C, domestican el caballo e inventan el carro de guerra. En el II milenio consiguen dominar el hierro. En el primer milenio a. C. ya dominan toda Europa y buena parte de Asia. Sus dioses son masculinos y provocan el trueno. Algunos de los dioses semitas son Marduk, Ashshur y Yahvé. Entre los indoeuropeos tenemos a Zeus, Thor, Júpiter e Indra.

La tendencia era que el dios invasor indoeuropeo se casase con la diosa conquistada. Eso explicaría las múltiples relaciones de Zeus.

Los invasores semitas arrasan y anulan las diosas vigentes. El primer gran rey semita en Mesopotamia es Sargón de Acad en el 2350 a. C. Nace de una madre humilde y es arrojado al río en una canasta de Juncos. Un jardinero, Akki, lo salva y cuando Sargón ya es jardinero, la diosa Ishtar le concede su amor. A partir de entonces será rey. Esta leyenda es la base, 1500 años más tarde, de la de Moises.

El segundo gran rey semita es Hammurabi (hacia el 1750 a.C.) Puede que se corresponda con el Nimrod del Génesis. Bajo su reinado se escribe la leyenda del dios solar Marduk vencedor de Tiamat, diosa del océano primigenio. Todos los dioses temen a Tiamat, pero Marduk la mata. La parte en dos y con una parte crea el cielo y con otra el fondo del océano; así las aguas no pueden escapar. Una vez creado este espacio, distribuye los dioses por el Cielo, por la Tierra y por el Abismo. Finalmente crea al hombre para que sirva a los dioses. Se ha pasado de una Tiamat viva, orgánica a un mundo muerto, que funciona como edificio con los hombres como esclavos de los dioses. Al mismo tiempo se ha pasado de una diosa universal de la naturaleza al dominio de los dioses tribales.

La otra epopeya de los tiempos de Hammurabi es el mito de Gilgamesh. Aterrorizado por la idea de la muerte, en busca de la flor de la vida, se sumerge en el océano primigenio y encuentra la flor pero, cuando llega está tan agotado que se queda dormido. Una serpiente, que pasaba por allí, se la come y es, desde entonces que, como la Luna, puede mudar su piel. El hombre, sin embargo, sigue siendo mortal.

En resumen, Sargón es amado por Tiamat y Tiamat es asesinada por Marduk. En las siguientes epopeyas, Tiamat será maldecida.

En  las religiones del libro, Dios se da cuenta que su esclavo-jardinero Adán ha sido tentado por su esposa y una serpiente para comer del árbol de la ciencia del bien y del mal que era solo suyo. Maldice a la serpiente a arrastrarse y a la mujer a parir con dolor. Al jardinero le condena a ganarse el pan con el sudor de su frente en una tierra maldita. Y, finalmente ordena a los ángeles que le alejen del árbol de la vida, no vaya a ser que consiga ser inmortal.

El árbol de la ciencia tiene conexiones con el Árbol Bo bajo el que Gautama-Buda se perfeccionaba y bajo el que la Serpiente Cósmica Mucalinda le protegió de un diluvio. La Diosa, en forma de Eva y como mensajera de la Diosa, intentó el acceso del hombre al conocimiento.

Los hebreos fueron mucho más agresivo con la Diosa que los indoeuropeos. Zeus tuvo que someterse a Moira, el destino, en cambio, Yahvé, considera la Diosa de los vecinos cananeos como abominación. Yahvé es el único. Mientras los indoeuropeos fueron aceptando el sustrato existente y civilizándose los hebreos se opusieron.

Freud, en Moises y el monoteísmo, plantea que mientras los demás pueblos del Mediterráneo aprendían a leer poéticamente sus mitos, los hebreos se aferraban a un modo de lectura religiosa. Así, cuando en el Génesis Elohim (Dios en plural mayestático arcaico) se mueve sobre las aguas de las Profundidades (tehom) es posible que se refiera a Ti’amat. Probablemente no fueron capaces ni de comprender su propia tradición.

En la Grecia post-indoeuropea, la progresiva civilización con el re-encuentro con lo femenino permite que en la Odisea (escrita según Samuel Butler por una mujer) Circe introduce a Odiseo en los misterios de su cuerpo, en los del mundo de los muertos y los de la Isla del Sol, padre de Circe. Al mismo tiempo aparece en la India el Kena Upanisad en que la diosa Uma, hija del Himalaya, introduce a tres dioses veda-indoeuropeos (Agni, Vayu e Indra) en los misterios del brahmán.
En Grecia aparecen los misterios eleusinos en honor a Demeter y Perséfone. El Oráculo de Delfos con su Pitonisa tuvo una importancia fundamental. En la India, el culto a Kali aumentaba progresivamente.

Cuando Alejandro llega en 327 a.C. al Punjab las corrientes de sincretismo entre Oriente y Occidente se intensifican al máximo. En 100 a.C. la Ruta de la Seda entre Siria, India y China funciona a todo ritmo. En el 49 a.C. César ha conquistado la Galia. Cuando nace Cristo, los movimientos de dioses, ideas y creencias tienen vía libre.

En Efeso, en el templo de Artemís, en 431 d.C. se declaró que María era lo que había sido la Diosa: la madre de Dios: Theotokos.

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