divendres, 21 de desembre de 2012

Tratado de la tolerancia de Voltaire


Tratado de la tolerancia de Voltaire (1763)
Traité sur la tolérance
Biblioteca de Bolsillo E. Crítica
Edición, prólogo y notas de Palmiro Togliatti
Traducció del texte de Voltaire: Carlos Chies
Traducció del texte i les notes de P. Togliatti: Manuel Sacristán
2º edició març 2004
ISBN 84-7423-997-4
174 pàgines

Cicerón dudó de todo; Lucrecio todo lo negó; y no les hicieron por ello el menor reproche. La licencia fue tan lejos, que Plinio empieza su libro negando a Dios y diciendo que si hay uno, es el Sol. Cicerón dice, hablando de los infiernos: "Non est anus tam excors quae credat": "No hay vieja bastante imbécil para creerlo." Juvenal dice: Nec pueri credunt (Sat. II v. 152) "Los niños no creen nada de esto". En el teatro de Roma cantaban "Post mortem nihil est, ipsaque mors nihil (Seneca, Las Troyanas, coro al final del segundo acto) "Nada hay después de la muerte, la muerte misma no es nada". Abominemos estas máximas y perdonémoslas a un pueblo a quien no iluminó el evangelio. Son falsas, son impías; pero deduzcamos que los romanos eran muy tolerantes, puesto que ellos no excitaron jamás la menor murmuración. pàg. 45

Lo digo con horror, pero con verdad: ¡Somos nosotros, los cristianos, los que hemos sido perseguidores, verdugos, asesinos! pàg 63

Han sido menester 60 años para hacernos adoptar lo que Newton había ya demostrado; apenas empezamos a atrevernos a salvar la vid de nuestros hijos por la vacuna,.. pàg. 64

El jesuita Busembaum, comentado por el jesuita Lacroix, dice que "está permitido matar a un príncipe excomulgado por el papa, en donde quiera que se halle, porque el universo pertenece al papa y el que acepta esta misión hace una obra de caridad. pàg. 68 Nota 2 de P. Togliatti.

Puede inferirse de estos y de otros muchos pasajes, lo que la antigüedad creyó y creen todos los hombres sensatos, que los animales tienen algún conocimiento. Dios no pacta con los árboles y las piedras, sino con los animales, a los que se dignó a dotar de un sentimiento más exquisito con frecuencia que el nuestro... De los siete preceptos de los descendientes de Noé, admitidos por los judíos, hay uno que prohibe comer los miembros de un animal vivo. pàg. 74 Nota 2 de P. Togliatti

En este punto omitimos algunas notas irónicas sobre afirmaciones y leyendas bíblica hoy poco conocidas. pág. 75 Nota 3 de P. Togliatti

...quizá la matanza de 23.000 hombres que hizo Moisés, a causa del becerro de oro erigido por su hermano le dio a comprender que no se adelantaba nada con el rigor y vióse obligado a hacer la vista gorda sobre la predilección del pueblo hacia los dioses extranjeros. pág. 76

Eliseo llamó a los osos para que devorasen a cuarenta y dos chichos que le llamaron calvo; pág. 77

En el Libro de los Números se dice que en la guerra que hizo a los madianitas Moises mandó matar a todos los varones y a todas las madres y repartir el botín. Los vencedores hallaron 675.000 ovejas, 72.000 bueyes, 61.000 asnos y 32.000 jóvenes: se las repatieron y mataron el resto. Algunos comentaristas dicen que inmolaron 32 jóvenes al Señor: Cesserun in partem Domini triginta duae animae.
Los judíos inmolaban hombres a la divinidad. El sacrificio de Jefté lo demuestra; lo atestigua también el rey Agag cortado en pedazos por el sacerdote Samuel. El mismo Ezequiel les promete, para animarles, que comerán carne humana: "Comeréis -les dice- de caballo y de caballero; beberéis la sangre de los príncipes. pàg. 77

Jesucristo, después de la parábola del festín, dice "Si alguno viene a mi y no aborrece a sus padres y hermanos y aún a su propia alma, no puede ser mi discípulo, etc....
¿Hay alguien en el mundo bastante desnaturalizado, para deducir de esto que hay que aborrecer a sus padres? pàg 86-87

Aquesta "paradoxa" està comentada per B. Russell i, de fet, és poc interpretable. El primer manament és Amarás a Déu sobre totes les coses. Totes.Quan se li fa aquesta consideració a un cristià i se li pregunta si estima a Déu per sobre dels seus fills, el silenci es sol impossar.

La edición de Kehl anota aquí que lo que inspiro a Voltaire ese diálogo alucinado fue la condena de las tesis jansenistas que los curas arrancaron a Pascal moribundo. Nota 1 de P. Togliatti pàg. 97

Uno de los más asombrosos ejemplos de fanatismo ha sido el de una pequeña secta de Dinamarca, cuyo principio era el mejor del mundo. Aquella gente quería procurar la salvación eterna de sus hermanos; pero las consecuencias de ese principio eran singulares. Sabían que los niños que mueren sin bautismo están condenados, y que los que mueren inmediatamente después del bautismo gozan de la gloria eterna; iban, pues, degollando a todos los niños recien bautizados que podían hallar. Era, sin duda, hacerles el mayor bien posible; se los preservaba a la vez del pecado, de las miserias de esta vida y del infierno; se les enviaba inmediatamente al cielo. pàg. 104

Este pequeño globo, que no es más que un punto, rueda en el espacio como los demás globos; estamos perdidos en la inmensidad. El hombre, de unos cinco pies de altura, seguramente es muy poca cosa en la creación. Uno de esos seres imperceptibles dice a cualquiera de sus vecinos, en Arabia o en la Cafrería: Oidme, porque el Dios de todos esos mundos me ha iluminado, Hay 900 millones de hormigas, como nosotros, en la Tierra; pero sólo es grato a Dios mi hormiguero. Los demás los aborrece desde la eternidad. Él solo será dichoso, mientras que los demás serán eternamente infortunados. pàg. 119


El inquisidor me responde: "Hay mucha diferencia. Aquí se trata de la salvación del alma; por vuestro bien, el directorio de la Inquisición ordena que os prendan, por el testimonio de una sola persona, aunque fuese infame y condenada por la justicia; que no tengáis abogado para defenderos; que el nombre de vuestro acusador no lo conozcáis siquiera; que el inquisidor os prometa gracia, y en seguida os condene; que os aplique cinco torturas diferentes, y que inmediatamente os azoten u os manden 
a galeras u os quemen con toda la pompa." (...) 
Me tomaría la libertad de responderle: "Hermano mío: quizá tengáis razón. Estoy convencido del bien que queréis hacerme; pero ¿no podría salvarme sin nada de eso?" pàg 120

No sólo es mjuy cruel perseguir en esta corta vida a los que no piensan como nosotros, sino que es muy atrevido pronunciar su eterna condenación. pàg 120-121

...y del espíritu de la razón que empieza a esparcir por todas partes su luz.
La naturaleza dice a todos los hombres: os he hecho nacer a todos débiles e ignorantes, para vegetar algunos minutos en la tierra y para abonarla con vuestros cadáveres. Puesto que sois débiles, socorreros; puesto que sois ignorantes, ilustraros y soportaros. Cuando seáis todos de la misma opinión, lo que en verdad no ocurrirá nunca; cuando no haya más que un hombre de opinión contraria, debéis perdonarlo, porque soy yo quien le hace pensar como piensa." pàg. 133

Este crimen, en efecto, es aún más raro que el de hacer pacto con el diablo; porque puede ser que mujeres imbéciles, a quien su cura haya hecho creer, con sus sermones, que pueden cohabitar con un macho cabrío en el aquelarre, conciban por eso mismo el deseo de ir al aquelarre y acostarse con un macho cabrío. Está en lo natural que, frotándose con ungüento, sueñen durante la noche que han obtenido los favores del diablo; pero no es natural que los padres y las madres degüellen a sus hijos para complacer a Dios. pàg.149

El sabio y profundo Leibniz lo probó evidentemente. Hace ver que el sigl X, llamado siglo de hierro, era mucho menos bárbaro que el XIII y los siguientes, en que nacieron esas multitudes de vagos que hiciero voto de vivir a expensas de los laicos y atormentarlos. Enemigos del género humano, enemigos entre sí y aún de si mismos, incapaces de conocer las dulzuras de la sociedad, es preciso que la aborrezcan. (...) Desgraciados en sus sagrados retiros, quisieran hacer desgraciados a los demás hombres.(...) En fin, han inventado la inquisición.
(...) Sin embargo, por extraña fatalidad, los padres, las madres, las hijas, dicen de rodillas todos sus secretos a esos hombres, que manchado por los crímenes se jactan de absolver los pecados de los hombres en nombre del Dios que forjan en sus manos. pàg. 164

El rey respondió a los diputados:
-Si ese pueblo viniera a pedirme permiso para degollaros, ¿os parecería bien que se lo concediese?
-¡Oh, Graciosa Majestad! Es muy diferente; nosotros somos la verdadera Iglesia. pàg. 166

Cuando hayáis escogido con qué hacer provisión de remedios antiguos, que son innumerables, pasad en seguida al buen obispo Sinesio, que dijo a los que querían consagrarle: "Os advierto que no quiero engañar ni violentar la conciencia de nadie; consentiré que cada uno permanezca tranquilo con su opinión y yo permanerceré con la mía. No enseñaré nada que no crea. Si queréis consagrarme con esas condicione, consiento, si no, renuncio al obispado". pàg 167-168

Todas las sectas (sisè sermó del arquebisbe Tillotson) -dice- se enardecen con tanto más furor, cuanto menos razonables son los objetos de su arrebato.
En otra parte dice: "Valdría más no tener revelación, abandonarse a los sabios principios de la naturaleza que inspiran la dulzura, la humanidad, la paz y que originan la dicha de la sociedad, que ser guiado por una religión que inspira a las almas un furor tan salvaje." pàg 168

Cuando hayáis instruido vuestro espíritu con cien pasajes semejantes, haced más todavía: pensad por cuenta propia; examinad lo que lográis con querer dominar las conciencias. Os seguirán algunos imbéciles y seréis el horror de todos los espíritus razonables. Si estáis persuadido, seréis un tirano al querer que los demás lo estén como vosotros. Si no creéis, sois monstruos al enseñar lo que depreciáis y perseguir a aquellos cuya opinión compartís. En una palabra: la mutua tolerancia es el único remedio a los errores que pervierten el espíritu de los hombres de un extremo a otro del universo. pàg. 169

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